2 de octubre, una tragedia que nunca se olvidará

October 3, 2017

Hoy se recuerda una gran tragedia en la que murieron muchos estudiantes al protestar en busca de justicia, sanciones a corruptos y mejores tratos, que fueron oprimidos por las autoridades del gobierno mexicano.

            En un día como hoy, pero en 1968, una enorme cantidad de estudiantes se reunieron en una manifestación para quejarse de los malos tratos del gobierno hacia ellos y  la población en general. En sus inicios buscaban un dialogo con el presidente de ese entonces, Gustavo Días Ordaz, pero como éste no los escuchaba, decidieron buscar la atención de los medios internacionales.

           Los juegos olímpicos ya se acercaban, México había sido seleccionado como sede para el evento y eso provocaría que la atención de los medios internacionales fuera centrada en el país. Alumnos de varias instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Iberoamericana y demás, vieron una oportunidad para llamar la atención y hablar sobre los problemas que tenía el país en ese entonces como desigualdad, crisis económica, autoritarismo, explotación, represión contra estudiantes, entre otros y también para resaltar otros problemas internacionales como la Guerra de Vietnam y la Primavera de Praga.

            Al presidente Ordaz, no le agradaba la idea, ya que pretendía mostrar un México tranquilo, estable y con desarrollo ante el mundo, pero las protestas iban en constante crecimiento, quería deshacerse de ellas antes de las olimpiadas.

 

            Fue así como el 2 de octubre ocurrió el trágico suceso, una gran cantidad de estudiantes, entre los cuales también se encontraban profesores, obreros y civiles, se habían concentrado en la Plaza de las Tres Culturas entre las 5 y 6 de la tarde. En la multitud se encontraban militares “vigilando que no hubiera disturbios”, se mezclaron provocadores armados que se distinguían por tener un pañuelo o guante blanco en la mano, su intención era hacer creer a los soldados que los estudiantes estaban comenzando ataques. Fue a la señal de dos bengalas lanzadas desde un helicóptero cuando comenzaron los ataques.

            La zona fue rodeada por soldados y tanquetas, todo ocurría en un panorama confuso, los militares disparaban contra los manifestantes, muchos caían al suelo, algunos heridos, otros para evitar las balas, el suelo poco a poco se manchaba de sangre; otros intentaron esconderse en los departamentos, pero muchos de ellos fueron sometidos y arrestados, posteriormente fueron desnudados y golpeados por los policías.

 

 

            La información nunca pudo ser clara y precisa, hubo aproximadamente 3 mil o más detenidos que fueron trasladados a varias cárceles de la Ciudad de México y al Campo Militar N° 1, los heridos eran cientos, los paramédicos no se daban abasto, los hospitales estaban saturados y nunca se pudo tener una cifra exacta de los que murieron, algunos medios estimaban entre 30 y 50; el periodista John Rodda, después de investigaciones y entrevistas a sobrevivientes y testigos, aprox. 325; archivos desclasificados de la embajada estadounidense y el FBI, 200; la BBC de Londres en el 2005, entre 200 y 300. También mencionaron que fueron retirados rápidamente en camiones, mientras que el gobierno mexicano dio una cifra de sólo 26 muertos, mil 46 personas detenidas y 100 heridos.

           

Días Ordaz admitió los hechos y se justificó diciendo que se trataba de una amenaza potencial comunista que debía ser combatida, pero un documento de la CIA, señaló que “no había evidencia segura de que la embajada cubana o soviética en México hayan tenido algo que ver con los disturbios”.

 

            Hasta el día de hoy las secuelas perduran, miles de personas que tenían familiares que murieron, fueron heridos o incluso sobrevivientes no pueden evitar recordar ese amargo episodio o el cinismo de las autoridades y del mismo presidente, hace pensar que la educación es una de las actividades más peligrosas en el país.

            Antes de lo ocurrido el 2 de octubre habían pasado conflictos similares contra estudiantes de instituciones que habían sufrido de ataques por el gobierno, que fueron los que desencadenaron la gran protesta en la Plaza de las Tres Culturas. A pesar de la historia, las tragedias sólo se repiten. La noche del 26 de septiembre de 2014, estudiantes normalistas que se dirigían a Ayotzinapa, primero al anillo periférico de Iguala, fueron atacados por supuestos miembros de la policía municipal y ejército mexicano, hecho que terminó con 17 heridos, 9 fallecidos y 43 desaparecidos.

 

Han pasado 3 años desde aquel suceso en Iguala y los estudiantes siguen sin aparecer.

 

            En un país en el que la ciudadanía duda hasta de la policía y los militares, los estudiantes son vulnerables a muchas agresiones. El gobierno dice que intenta asegurar bienestar para todos, pero sólo ha dado a entender que es más peligroso ser un estudiante que un delincuente.

 

Fuentes: TheGuardian, Stern, Proceso, Las Claves de la Masacre – Canal 6 de Julio, Vértigo Político, Aristegui Noticias y Reforma. Imágenes vía: reporteroniveluno.mx, gobernantes.com y i.guim.co.uk. 

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