Mi experiencia en la final regional de béisbol

May 7, 2017

 

El 29 y 30 de abril se jugó la final del torneo regional de béisbol zona 1, en categoría libre, entre los equipos Brujos y Z-Gas. La serie tuvo lugar en el estadio Juárez Vive.

        Desde antes de iniciar el primer juego se sentía la emoción propia de una final, tanto en las gradas como en el terreno. Los fanáticos estaban metidos en el juego, algunos, de forma respetuosa, otros tantos para apoyar a su equipo; mientras que los viejos sólo comían semillas, fumaban habanos, o bien, sólo disfrutaban de un maravilloso espectáculo del rey de los deportes.

        En la primera entrada Brujos anotó 5 carreras y parecía que dominaría. Sin embargo, los gaseros no se quedaron atrás y de inmediato anotaron tres en la parte baja de la primera entrada ayudados por el bolazo que recibió el pitcher abridor de los hechiceros, Aarón Aguilar, justo cuando apenas hacía su segundo lanzamiento al plato.

        Luego de ese golpe, Aguilar bajaría su desempeño desde el montículo y bajaría la velocidad de sus lanzamientos. Claramente estaba lastimado. El estelar zurdo concluyó su participación en el cuarto episodio, cuando admitió las carreras del empate y de la ventaja para el otro bando.

        Para la segunda entrada Z-Gas hizo un cambio de lanzador, ingresó al diamante el relevista German Catarino, estrella de los Indios. Luego del cambio en el montículo, los gaseros colgaron cuatro ceros en la pizarra; mientras que la ofensiva, guiada por los poderosos toletes de Ricardo Torres y Juan Pedro Plasencia, cuarto y quinto bateador respectivamente, el equipo anotó 11 carreras.

        Pasaba la noche, el frío se sentía con mayor intensidad mientras que los fanáticos estaban más enfocados en consumir sus semillas y cigarros que en el mismo juego. Nadie apoyaba y los Brujos, abrumados por el marcador en contra, no encontraban una manera de motivarse en la casita. Todo parecía perdido cuando pronto, llegada la séptima entrada, la parte baja del lineup de los magos dio un vuelco al juego.

        Brujos anotó 4 carreras en el llamado inning de la suerte. Oscar Sígala, parador en corto, inspiró a sus compañeros cada que se paraba en la caja de bateo. Esa noche tuvo de 4-4, con dos dobles. Mientras que, los manejadores tenían más energía y emoción al momento de mandar a ‘aflojar brazo’ a otros lanzadores.

        Un par de pitchers distintos entraría por los mágicos para dominar, primero a Plasencia quien conectó un enorme cuadrangular de dos carreras para la ventaja de 5-11 en el sexto episodio, y luego al tercera base, también seleccionado estatal, Jaime Gurrola. Ninguna ofensiva respondió en la octava y el ambiente se tensó aún más.

        Abajo solamente por una carrera en la novena, Brujos parecía decidido a remontar el marcador. Sin embargo, con dos corredores en posición de anotar, el equipo no pudo capitalizar y el juego se les escapó de las manos. El contraste de emociones se sentía hasta en la afición, unos Brujos decididos a hacer algo en el siguiente juego y Z-Gas nerviosos por el marcador tan apretado.

        Al siguiente día, domingo 30, las dos escuadras estaban listas para contender. Ambos bandos comprendían la importancia de ganar el segundo juego. Luego del desenlace previo que fue más apretado que un nudo ciego, la preparación mental de los equipos era clave. Z-Gas llegó al recinto deportivo con una confianza en ellos; mientras que Brujos estaban ansiosos por saltar al diamante.

        El juego mostraría dos cuadros distintos a los anteriores, aunque con la misma filosofía, balance entre juventud y experiencia. Los gaseros no desperdiciaron ni un minuto y al finalizar la segunda entrada ya estaban colocados arriba 5-0.  La brujería no tenía armas para anotar; incluso su bateador más consistente, Oscar Sígala, fue dominado. Por su parte, los fanáticos pedían acción.

        Ya nadie parecía estar atento al juego. Los mismos protagonistas del encuentro estaban deseosos por encontrar una chispa para potenciar el juego. Esa revolución comenzó en la quinta entrada, cuando los gaseros anotaron tres carreras más para poner el marcador a un inalcanzable 8-0.

        La afición intentaría apoyar a Brujos para hacer la hombrada en el segundo de la serie, pero no fue suficiente combustible para la novena mágica. Lo único que pudieron hacer fue evitar la paliza en la sexta entrada.

        Zeta Gas sólo continuaría anotando, siendo Ricardo Torres el principal contribuidor. Aunque ‘JuanPe’ fue dominado, el designado de la gasera demostró porque es el cuarto en el orden, impulsó 4 carreras más en dos entradas. Con el marcador 14-3, Z-Gas se dio el lujo de poner jugadores que en otra situación no tendrían acción.

        La afición se metió al encuentro cuando el umpire comenzó a hacer juicios muy dudosos, que violaban incluso lo establecido en “La Biblia”. Lanzamientos que eran bolas eran cantados como strikes, al grado que hasta los mismos jugadores se confundían. Mi compañero Gabriel sólo pudo reaccionar diciendo: “tenía una idea de que era un strike, pero este umpire la deformó”.

        El juego terminó en la séptima entrada por la ley de la misericordia (Mercy Rule) con el abultado marcador de 14-3. La afición se fue del estadio descontenta con la actuación de Brujos y se oían comentarios de “es lo que hay”, “ojalá el estatal esté mejor”, etc.

        El siguiente paso en el béisbol local es el inicio de la temporada regular del Campeonato Estatal de Primera Fuerza. El representativo de Ciudad Juárez, Indios, anunció roster oficial en la primera semana de mayo. La temporada comenzará el 12 del mismo mes en una serie de tres juegos contra los soles de Ojinaga, en el estadio Juárez Vive.

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