Sleeping de maíz


No puedes dejar las marcas si te tienen a ti

El consumismo con ayuda del internet han inyectado una necesidad artificial por la marcas. Las critico, pero las necesito.

Antes de escribir siempre me tomo un refresco Coca-Mola en un vaso con hielos. De un tiempo para acá hemos visto que nuestro hábitat está notablemente influenciada por las marcas. La televisión y el internet amplifican el alcance de los logos. Podemos ver anuncios y símbolos que esperan su adquisición en casi cualquier parte de la ciudad. La publicidad ha gobernado nuestro entorno social. La información se incrusta en nuestros ojos y en oídos de manera casi instantánea. Las marcas nos han enseñado a distinguir y a clasificar. De manera subliminal conocemos las estampillas más famosas.

Entre la popularidad de las marcas, los productos para vestir la piel son los que más sobresalen. Sabemos distinguir la camisa con el logo del caballo de la camisa con el logo de cocodrilo. Bendito sea el mundo y la publicidad como medio. ¿Pero por qué esto se ha convertido en algo tan popular? ¿Desde cuándo comenzó a importar si tu cinto tiene una hebilla en forma de “H” o en forma de “G”? En el impacto más letal del consumismo, está la idea de que necesitamos comprar un estilo de vida específico. El mercado ha vendido muchas ideas en sus productos, y hoy más que nunca, las queremos comprar todas.

A comienzos del siglo pasado una marca delimitaba la diferencia entre una competitividad de empresas. Los productos eran identificados sólo por símbolos o estampillas y una que otra diferencia en la calidad de elaboración. Este fenómeno social se ha expandido en muchos países del globo terráqueo en las últimas décadas del siglo XXI gracias a la comunicación. Impulsado en los últimos años por el internet, uno de las principales culpables de un consumismo exagerado en cada comunidad, es la globalización.

Las redes sociales difunden la necesidad artificial de lo que se ve bien o te hace sentir cool.

Como los artistas que aparecen en la televisión saboreando un emparedado de jamón con “la mejor mayonesa del mundo” tapizados de logos que están a la moda, y que en su mayoría, no son accesibles para todas las clases sociales.

Marcas como Nike, Puma y Adidas venden su logo como un artículo imprescindible en cada vida. Y es que las empresas piensan tanto en nosotros que no sólo crean en una marca, sino idealizan un estilo de vida determinado.

Imagen de tenor.com

Con todo este lío de identificación de productos y comprar por comprar, existe la duda de cualquier moda: ¿Cuál será la fecha de caducidad de esta tendencia que empodera las marcas? ¿Podrá llegar el día en el que vuelvan a ser una simple identificación de productos? ¿Qué aspiración tienen estos emblemas? Las preguntas quedan puestas sobre la mesa de madera fina de la Mueblerías Portillo.

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