Sí, Jonas, abajo con los distribuidores

¡Abajo con los distribuidores! Hasta ahora, el realizador ha estado siempre a la merced del distribuidor. Si el distribuidor dice que el film es malo, es malo; si dice que está bien, se está a un paso más cerca de conseguir una sala. O, como ha ocurrido tan a menudo, el distribuidor se apodera del film y empieza a cortarlo en pedazos hasta que sangra. Las películas europeas y americanas que vemos, y de qué forma las vemos, dependen del gusto y el capricho de los distribuidores.


Jonas Mekas Abajo con los distribuidores 23 de marzo de 1960 El nacimiento del nuevo cine americano Página 29


El día de ayer se celebró la sexagésima primera edición del #PremioAriel, el que muchos todavía hoy ignoran que se trata del “máximo reconocimiento al cine mexicano”. Experiencias de vida me llevaron a cubrir periodísticamente (y raquíticamente por cuestiones de presupuesto) dos ceremonias, la de 2016 en el Auditorio Nacional y un año después, en 2017 en el Palacio de Bellas Artes. Mi desconocimiento del periodismo cinematográfico (entonces yo me dedicaba afanosamente a producir un programa semanal de análisis de cine en un canal local) dio lugar a que me maravillara de la gran fiesta y reconocimiento de la #AcademiaMexicanadeArtesyCienciasCinematográficas (AMACC) al cine mexicano del momento. Tuve apenas unos meses para intentar ver la enorme cantidad de películas nominadas (fracasé rotundamente por no encontrarlas por ninguna parte) y realizar una serie de entrevistas telefónicas a un puñado de nominados.


Elenco de Roma, anoche en los Arieles / El Heraldo /

Entonces llamó mi atención entender que, acá muy al norte, esa oferta cinematográfica no llega; y cosa común es culpar a la avanzada estadunidense de plagar en los multiplex de películas comercialmente exitosas, de superhéroes y sus afines. Es cosa de mercado y dinero, difícil ganarle al dios billete. La segunda ocasión que cubrí la ceremonia de premios, tuve una preparación más a conciencia. Era el último año que presidia la actriz #DoloresHeredia la #AMACC y se hablaba de recortes presupuestales. Dos fueron mis preguntas más rasposas a los que se dieron el tiempo de hablar con un desconocido periodista cinematográfico de Ciudad Juárez, los que desfilaban por la alfombra roja. Heredia fue una de las que se detuvo y respondió que la Academia había logrado la celebración a base de mucho esfuerzo, dedicación y apoyo de algunos privados. Su rostro, ante la pregunta, denotó cierta extrañeza pues los medios que me rodeaban (las grandes televisoras) le preguntaban por el diseñador de su vestido de gala.

Una pregunta que dejó al aire fue acerca del trabajo que la Academia hacía entonces respecto a solicitarle a las distribuidoras llevar el cine mexicano a otras ciudades. Falta de tiempo, prisas por entrar al recinto y griteríos de otros reporteros a mi alrededor hicieron que la actriz se despidiera con una sonrisa y un gracias.

La entonces presidenta de la AMACC, Dolores Heredia / El Sol de México /

¿Qué pasa con la distribución del cine mexicano? Una pregunta que parece eterna entre los que buscamos otra cartelera, nos dedicamos a observar, estudiar, analizar y disfrutar del cine y sus formas. ¿Por qué no llegan más películas mexicanas a estos rumbos olvidados del dios Lumiére? Anoche, durante una agradable y larga plática con un amigo y amiga que se dedican a la fotografía y al cine, salieron a relucir algunos temas relacionados al anterior pues hablar de cine es hablar de mil cosas relacionadas a él. Varios elementos de la charla dieron pie a comentar sobre esa cuestión: la ultra premiada #Roma (2018) de #AlfonsoCuarón, la monumentalmente ignorada #NuestroTiempo de #CarlosReygadas (2018) y la excelsa noticia de que la directora argentina #LucreciaMartel presidirá el jurado del #FestivaldeVenecia este 2019.


La directora argentina Lucrecia Martel / Silencio.com.ar /

Seamos concretos respecto a #Roma en materia de premios, anoche se llevó 10 estatuillas de las 15 a las que fue nominada y al parecer no bastaron todos los anteriores (Globos de Oro, Óscares, etc.). Y sí, me declaro admirador de esa pieza que, en materia de producción, dejó a varios con la boca abierta (los frikis siempre serán frikis) aunque con el paso del tiempo y la calma que trae consigo, se puede observar y conocer con otro lente lo que Cuarón hizo: una película nostálgica, casi un capricho de su parte, que por un momento febril muchos dijeron encontrar un lenguaje universal cuando se contaba la historia de una trabajadora domestica de origen zapoteco. Los valientes entonces ignoraron tal argumento (la colonia Roma la conocen los que viven o han vivido en la Ciudad de México y no los oriundos de Chihuahua, Durango o Sonora) y se ganaron el desprecio de los cuaronistas. Diez premios atrasados tal vez para una película que ya no los necesitaba pero que la mayoría de los jueces convocados por la #AMACC pensaron necesarios.

Atención aquí pues Cuarón entró a todas partes gracias a su millonario contrato con Netflix mientras que la mayoría de las nominadas no se aparecieron por acá, salvo excepciones gracias al esfuerzo del Festival Ambulante y una que otra película mexicana con sendas influencias del american comedy.

¿Qué hay con Reygadas y su película? ¿Qué hay con lo que piensa un director mexicano desconocido entre las masas pero que ha hecho de su obra algo autoral, sensible, de gran belleza filosófica y que a raíz de eso ha sido premiado en los grandes festivales? Apenas hace unos días, el director de #LuzSilenciosa (2007) y #PostTenebrasLux (2012) ofreció una entrevista a #ElPaís donde decía que “todo el mundo se está convirtiendo en #Hollywood. El sistema nos induce a autoexplotarnos para rendir económicamente y a cambio nos entretenemos”, para luego agregar que “cada vez hay menos espacio para el cine de visión personal” pues aquello con lo que se nos inunda es cine de arte codificado al modo de Hollywood.


Carlos Reygadas, oposición ante la anestesia cinematográfica / Sin Embargo.com.mx /

Mi amiga, conocedora del fenómeno festivalero y del quehacer cinematográfico mexicano, coincidió con Reygadas mientras lo evocaba al decir que los festivales “se han convertido en templos y besamanos, sitios de culto a productores y distribuidores, para ver si de esa forma se dignan llevar más (y mejor) cine a otras latitudes mexicanas”.

Como buenos cinéfilos, cineros y demás adjetivos que se nos puedan colgar, aplaudimos la noticia sobre Martel y su futuro trabajo como presidenta del Festival de Venecia pues nos queda claro que esos grandes festivales, si bien ofrecen algo distinto a lo que podemos encontrar luego en las grandes salas comerciales, sí se han convertido en la antesala de premiación a los #GlobosdeOro y los premios #Óscar, “algo impensable hace no tanto. Pero la pulsión de la fama y del dinero domina todo. Es el triunfo de la alfombra roja”, tal y como dice Reygadas para El País. Martel entonces es una luz a la que rezamos para que Venecia ya no sea el recibidor previo a la entrada de la fastuosa sala del Óscar para el 2020. Pero entonces, algo está mal en materia de distribución del cine mexicano. Según datos proporcionados por la periodista especializada en cine Columba Vértiz de #Proceso, en 2018 se estrenaron 115 películas mexicanas y se produjeron 186, “la cifra más alta en la historia de nuestro cine”, según palabras de #MaríaNovaro, titular del #IMCINE al presentar el Anuario Estadístico del Cine Mexicano.


Directivos del IMCINE durante la presentación del Anuario Estadístico del Cine Mexicano 2018 / Mugs Noticias /

¿Dónde están y quiénes las exhiben? ¿Por qué las distribuidoras y toda esa maquinaria detrás no invierte para que todos podamos ver ese cine? ¿Es trabajo de la AMACC encubrar lo que ya no es necesario premiar e ignorar propuestas interesantes? ¿Será entonces necesario que todos los directores y artistas dedicados al séptimo arte busquen contratos multimillonarios con Netflix para que lleguen vía streaming a todas partes?

Es eso o mantenerse fieles a sus propuestas, como un Reygadas o una Martel; que a pesar del triunfo indiscutible de las formas comerciales de la “Meca del cine”, ofrecen brebajes frescos y pensantes de imagen-cine/sonora, sin permitirle a los distribuidores cortarlas en pedazos hasta que sangren, parafraseando a #JonasMekas. Y la reflexión nocturna de ayer dio pie a que hoy le invierta mi tiempo a la más reciente película de #CarlosReygadas porque, mea culpa, no la he visto por dedicarle mi atención a la Roma de Cuarón. Me declaro entonces un proscrito de las formas comerciales las siguientes cinco semanas que tengo libres, para darme a la tarea de reconocer el buen cine, mexicano o no, aunque tenga que emplear métodos de corte bucanero. No hay de otra, las distribuidoras no cooperan, abajo entonces con ellas y sus súbditos.



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