Rosy Chivardi: la vida a través del pincel


Te presentamos la historia de una de las artistas más destacadas de la localidad

Nacida en Ascensión, Chihuahua, en 1953, Rosa Elia Torres de Chivardi, mejor conocida como Rosy Chivardi, es una pintora que se ha encargado de poner el nombre de Chihuahua en alto con su arte que combina el realismo con lo abstracto.

A temprana edad se vio obligada a salir de su lugar de origen para estudiar en un internado de monjas en Chihuahua. Rosy recuerda su infancia de manera agradable, pues creció en un entorno amoroso al lado de sus padres y sus hermanos.

Desde pequeña le gustó pintar, por lo que siempre estaba acompañada de sus pinceles y crayolas. Su talento por la pintura se pudo ver desde sus tiempos de escuela, cuando tenía que realizar trabajos o tareas que llevaran dibujos, sin embargo, jamás recibió clases o algún tipo de educación sobre arte, “cuando salí (de Ascensión) obtuve algunos premios, pero todo empírico, nunca tomé ninguna clase de pintura”.

Rosy se casó muy joven, y debido al trabajo de su esposo tuvo que migrar de ciudad en ciudad, dentro de México, junto con sus hijos, lo que le permitió conocer una gran diversidad de culturas. Rosy siempre se interesó por encaminar a sus hijos hacia actividades culturales, por lo que los llevaba a la Casa de la Cultura a clases de música o cualquier otra cosa que les interesara; ahí fue en donde su curiosidad por comenzar a tomar clases de pintura nació, aunque siempre terminó posponiéndolo.

Cuando llegó junto a su familia a instalarse en Ciudad Juárez, sus hijos ya se encontraban en una edad adulta y se fueron a estudiar. Al quedarse sola con su esposo, sintió el vacío que la ausencia de sus hijos le había dejado, por lo que decidió comenzar con clases y talleres y a dedicarse a la pintura de lleno, esto cuando ya se encontraba en sus cincuentas.

Existió un parteaguas en la vida de Rosy, este se dio cuando decidió comenzar a plasmar sus sentimientos en las pinturas que realizaba, dejaron de ser pinturas vacías para comenzar a expresar lo que había dentro de ella.

La frase de Niermann, “déjate abrazar por el arte”, se volvió su lema de vida, lo adoptó como suyo y comenzó su camino hacia el éxito.

Sin importar el talento nato con el que ya contaba, Rosy se preocupó por comenzar desde cero con el estudio, no solo tomó cursos, también se interesó en lo académico y entró a la universidad. Aprender lo básico, regresar al principio y aprender siempre cosas nuevas fueron aspectos de suma importancia para ella.

Luego de participar en un concurso en El Paso, Texas, y obtener el primer lugar, se dio cuenta de que su obra tenía un valor y comenzó a tocar puertas, pidiendo oportunidades para exponer su trabajo, lo que resultó bien, pues luego de eso pidió una oportunidad para exponer sus obras y se la concedieron, desde entonces su arte está ahí de manera permanente. “Me considero alguien con mucha suerte”, afirma Rosy.

La exposición en la galería de El Paso le abrió muchas puertas para exponer en diferentes lugares. Comenzó a aparecer en revistas y a buscar convocatorias en diferentes lugares fuera de Juárez lo que la llevó a tener exposiciones en ciudades de Estados Unidos como Washington, Nueva York, y Chicago, así como en Europa e incluso en ciudades de Asia. “Representar el talento que existe en Juárez fue muy satisfactorio”.

La vida de Rosy dio un giro completo cuando se enfrentó, a lo que ella afirma, la prueba más difícil de su vida. Hace dos años sufrió el desprendimiento de la retina de uno de sus ojos, lo que la dejo casi totalmente ciega, “tuve mucho miedo, creí que ya no podría volver a pintar” afirmó Rosy.

Debido al problema en su ojo, Rosy se tuvo que someter a cuatro cirugías. Luego de su primera operación, en lugar de mejorar, su estado empeoró, por lo que decidió cambiar de médico, lo que la terminó llevando con la Dra. Susana Martínez, en la Clínica Visión Center. Para Rosy, esta doctora se convertiría en un ángel, pues sería la que finalmente le devolvería la visión.

Ver la preocupación de toda su familia, la motivó para esforzarse en su recuperación, su problema en la vista la limitó en muchos sentidos, pero su familia siempre estuvo ahí con ella, apoyándola en todo, nunca la dejaron sola. Rosy recuerda estos momentos de su vida con cierta tristeza, pues ver a su familia angustiada por su salud la hizo sentir muy mal.

Ella jamás dejó de pintar, pues la doctora le pedía que lo hiciera como parte de su rehabilitación, aunque se convirtió en una actividad muy complicada para ella, ya que no podía calcular aspectos como la profundidad al momento de realizar sus cuadros.

Para el aniversario del hospital, la doctora le pidió a Rosy que les dibujara un cuadro, lo que la llevó a realizar la pieza que más tarde se convertiría en la imagen de su próxima exposición. Inspirándose en la doctora que le devolvió la vista, Rosy pintó un ángel sosteniendo una luz en las manos, lo que representaba a la luz que la doctora le había devuelto.

“Yo llegué con ella en la oscuridad, después de que me operó y pude ver la luz lloré mucho. Conocí la ceguera, si me hubiera esperado un poco más probablemente ya no hubiera podido volver a ver. La doctora me reconstruyó toda la visión, para mí fue un ángel enviado por Dios”.

Poco después de su recuperación, le llegó la invitación por parte del Museo de Arqueología e Historia de El Chamizal para realizar una exposición en solitario, hubo insistencia por parte del museo para que Rosy participara, lo cual no es común ya que el tiempo de espera para poder tener una exposición en dicho lugar es de dos años. La carrera artística de Rosy comenzó en ese lugar, por lo que tener su obra ahí era muy importante, Rosy pensó que esta era una oportunidad enviada por Dios, así que aceptó. Así fue como nació su exposición Alfa y Omega, para realizarla tuvo que someterse a muchas horas de trabajo y enfrentarse a sus nuevos miedos nacidos luego de su problema en la vista.

Imagen de Ipacult

Alfa y Omega fue una exposición que representó su trayectoria artística y su vida familiar que resultó ser todo un éxito y la dejó completamente satisfecha, “me dijeron que nunca habían visto una exposición con tanta gente. Yo tenía planeado que esa fuera mi última exposición, pero a partir de ahí me llegaron más propuestas, fueron cinco exposiciones en tres meses”, contó Rosy.

E. En sus trabajos podemos encontrar mayormente la figura de la mujer ¿por qué pinta mujeres?

R. ”La figura humana es lo máximo. ¿quién mejor que una mujer para expresar lo que pasamos las mujeres? ¿quién mejor que la mujer para expresar todas nuestras estaciones? En un día pasamos por muchas cosas, por muchos sentimientos. Yo pienso que un hombre pinta como él ve a la mujer, lo que le proyecta. Me gusta mucho que las personas se identifiquen con mis obras”.

E. ¿Cuáles son sus metas a futuro?

R. “Mi problema en la visión me cambió mucho la vida. Me di cuenta de que solo tenemos el hoy, el ayer tiene que ver con el hoy, como fue tan repentino lo que me pasó me di cuenta de que lo que importa es el día. Tengo proyectos, pero vivo el día a día. Ahorita estoy descansando, voy a estar pendiente de convocatorias y a tratar de que cada cuadro sea mejor”.

E. ¿Ha pensado en el retiro?

R. “No, eso es lo que tiene el arte, no hay fecha en la que puedas dejarlo, puedes hacerlo hasta el último día de tu vida. Mientras mis ojos estén bien y yo pueda mover mis manos lo voy a seguir haciendo. En mis planes estaba seguirlo hasta estar ancianita, pero me cambió la vida, ahorita estoy en cuidarme, seguir pintando y en manos de Dios”.

Para Rosy lo primero es su familia, planea ir a visitar a sus dos hijos y a sus nietos que viven en Estados Unidos y a su hija y nietos que viven en Ciudad Juárez, descansar y cuidarse la vista. Tiene pensado cambiar un poco su técnica de pintura hacia el surrealismo, lo que le permitirá expresarse más y cuidar un poco su vista, ya que el realismo le exige mucho detalle y eso le puede afectar más la visión, para ella lo principal en estos momentos es su salud.

Rosy considera que ha tenido una vida feliz y sin arrepentimientos, se dedica a lo que más la apasiona, ha cumplido sus metas, tienen una amorosa familia y asegura que no cambiaría nada de su vida. Ha plasmado todos sus sentimientos y vivencias a través de sus pinturas, el hecho de haber comenzado a pintar a una edad mayor, le ha permitido tener más cosas que expresar en su arte.

Por último, Rosy comenta que las experiencias que ha tenido en la vida son los momentos más enriquecedores que le han sucedido y le agradece a Dios por sus experiencias.

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