Nos hemos convertido en seres desechables: Carolina Márquez


Carolina Márquez, feminista y estudiante del Doctorado de Estudios del Desarrollo en el Instituto Mora, comparte el caso de Guadalupe Campanur, p’urhépecha y defensora del territorio, asesinada en enero de 2018.

Carolina es originaria de Monterrey, sin embargo, mantuvo un contacto cercano con Guadalupe y su comunidad al estudiar la maestría: ‘‘Cuando estuve en el municipio Cherán, en Michoacán, hice un lazo con Lupita. Pasamos de ser conocidas a muy buenas amigas. Siento un compromiso personal, pero también político con su caso’’.

La comunidad purépecha es un pueblo indígena que habita primordialmente en el estado de Michoacán, México. Sus miembros fueron conocidos como los michoacas o michoacanos en su etimología náhuatl, como habitantes de Michoacán, y que también habitaron en los estados de Guanajuato y Guerrero, en México.

De acuerdo con declaraciones de la estudiante, el feminicidio de Guadalupe no ha sido reconocido en términos políticos, además de que su caso fue estigmatizado, pues lo señalaron como un crimen pasional y devaluaron el trabajo que hizo en defensa de la tierra.

‘‘A partir de su feminicidio hicimos una llamada a la población para que se sumara a la denuncia. Utilizamos el bordado con el nombre de Lupita como recurso de protesta, ya que además de ser defensora de la tierra, protegía los usos y costumbres purépechas y el bordado es parte importante de esta comunidad’’.

Carolina Márquez asegura que analizar este tipo de casos puede ser una clave para repensar y conectar la realidad de Ciudad Juárez con otras ciudades: ‘‘Me parece que es importante pensar en el feminicidio en términos territoriales y políticos, pues nos hace compensar la situación en una dimensión de cómo estamos siendo desplazadas de la arena política por un lado, pero también del territorio: nos hemos convertido en seres desechables’’.

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