‘Ni perdón ni olvido, nos falta Isa’: el reclamo de justicia en las calles de Ciudad Juárez


“Esto no es un espectáculo para los medios; esta es una manifestación que alza la voz por todas las que ya no están. Las que seguimos vivas estamos aquí poniendo el cuerpo y la resistencia”, gritó con estruendo una mujer, que al igual que todas exige justicia por el feminicidio de Isabel Cabanillas, y el de muchas otras mujeres

El sábado 25 de enero, a una semana del feminicidio de Isabel Cabanillas de la Torre, artista y activista juarense, cientos de personas, en su mayoría mujeres, se adueñaron de las calles del centro de la ciudad para exigir justicia y recordarle a las autoridades municipales, estatales y federales que “¡La lucha sigue, Isa vive, vive y vive!”, y que no permitirán “ni una asesinada más”, porque ellas están convencidas de que “la justicia no va a venir de los asesinos, la justicia la vamos a conseguir nosotras tomando las calles”, así lo sentenció una integrante del movimiento.

La marcha, convocada por distintas colectivas feministas, se congregó al exterior del Museo de la Revolución en la Frontera (MUREF) y de ahí partió hacia el puente internacional Paso del Norte —conocido como Santa Fe—.Los rostros de quienes salieron nuevamente a las calles a exigir justicia estuvieron cubiertos con pasamontañas hechizos, por seguridad, y porque detrás de los pañuelos puede estar una hija, una hermana, una amiga, el rostro de una de las miles de mujeres que un día les apagaron su luz, les quitaron la vida y arrebataron sus sueños.

Todo listo y la multitud avanzó por toda la Avenida Juárez. Entre pancartas, consignas, cabellos teñidos y pasamontañas negros, había una cruz rosa que se distinguía al frente, lleva el nombre de Isabel Cabanillas de la Torre, asesinada la madrugada del 18 de enero. Ella podía estar esa tarde ahí, marchando, gritando y luchando de la mano con sus compañeras y amigas de lucha; pero no, su voz no se escuchó como en otras marchas, ni su característica bicicleta se vio rodar durante el trayecto. Sin embargo, su ausencia despertó cientos de voces y movilizó la ciudad. No había porque callar el coraje y tristeza que se llevaba en esos rostros cubiertos.

Algunas pancartas llevaban el rostro de la joven asesinada / Foto: Ciela Ávila /

Las primeras indagatorias de la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM) mencionaron que Isabel había recibido dos impactos de bala, posteriormente se informó que: “la causa de muerte fue una laceración de bulbo raquídeo producida por proyectil de arma de fuego”, es decir, un disparo en la cabeza. Las nuevas investigaciones de la FEM señalan que en el lugar de los hechos se encontraron dos casquillos de diferente calibre, por lo que se investiga si hubo dos implicados en el asesinato.

En el camino suenan letras que reclaman a Isa: “Lo que tú reíste lloro yo, lo que tú cantaste pienso yo, lo que tú quisiste adoro yo, y ahí estás. El río tiene tu risa, el río tiene tu voz y en el eco de tu llanto ahí me quedaré yo…” canción de los Silver de Cd. Juárez, para Isabel.  

Una semana atrás a ese sábado de la marcha, Isabel estaba disfrutando la vida, quizá pintando o rodando en su bicicleta, tal vez cuidaba de su hijo, pero estaba, y ese día, horas más tarde, le arrebataron todos sus sueños. Por eso cientos de pasos avanzaron al ritmo de himnos y tambores; voces quebradas y adoloridas cantaron: “Van a volver, van a volver, las balas que disparaste van a volver…la sangre que derramaste la pagarás, las mujeres que asesinaste no morirán, ¡no morirán! ".

Hay hartazgo en las calles de la ciudad de los feminicidios y se pudo percibir con los gritos y las voces casi afónicas que dejaron un eco en toda la Avenida Juárez; las pintas que se fueron dejando en las paredes que se caen con los años y las muertes, son para dejar huella, que todos sepan que en Ciudad Juárez se siguen asesinando mujeres, porque lo que no se dice y exige, corre el riesgo de no dejar de existir.

Isabel, además de dedicar su tiempo a plasmar sus pinturas en ropa, también formó parte de la organización Hijas de su Maquilera Madre y del Observatorio Ciudadano Especializado en Género de la Red Mesa de Mujeres, que monitorea el desempeño de jueces y fiscales de delitos por razones de género.

Los manifestantes se abrieron paso hacia el Puente Santa Fé / Foto: María Fernanda Espinoza /

De acuerdo con cifras del Monitorio 2019 de Violencia Feminicida, realizado por Red Mesa de Mujeres, en Ciudad Juárez se contabilizaron 180 homicidios contra mujeres, de los cuales solo 14 fueron considerados feminicidios. Hasta el 19 de enero se tenía registro de 5 mujeres asesinadas, sin clasificación como feminicidio porque están en investigación.

Antes de que cayera la noche, la marcha arribó hasta la joroba del puente Paso del Norte, para realizar un activismo binacional, la respuesta al otro lado del puente fue poner elementos de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), muros de contención y alambres de púas para prevenir una invasión del territorio, pero esto no frenó el sonoro de las verdades y exigencias.

Denunciamos su asesinato como un feminicidio político perpetrado por ser una mujer luchadora social. Es una ataque directo al movimiento ecofeminista y artístico juarense, que pugna por el derecho de las mujeres a una vida sin violencias, a la libertad de expresión, a la defensa del territorio, al libre tránsito en las calles y al cese de las fronteras que dividen nuestras geografías” se leyó en un pronunciamiento.

En declaraciones pasadas, el Presidente Municipal, Armando Cabada, dijo que: “lamentablemente ha habido mujeres asesinadas en esta parte de la ciudad (Centro) pero tiene que ver con el tema de narcomenudeo y no como lo que ocurrió durante muchos años, que del Centro de la ciudad desaparecían jovencitas y que posteriormente aparecían asesinadas en otra parte. A partir del Corredor Seguro no hemos tenido un reporte de una mujer desaparecida en el Centro que haya aparecido asesinada”.

Es una burla para el movimiento de mujeres en Ciudad Juárez, que la respuesta impotente del Estado sea decir que van a agrandar el corredor seguro, ¡no sirven los botones de pánico ni hay señal de internet! Eso no es lo que nosotras queremos, nosotras queremos que dejen de asesinar mujeres aquí, queremos que dejen de explotar mujeres en la industria maquiladora, porque las que más desaparecen, a las que más matan y arrojan a la calle como si fueran un animal muerto, son a las trabajadoras de las maquilas, ¡ya basta!”, exigió a voz cortada, una mujer del movimiento.

Parte del performance realizado por algunas de las asistentes de la marcha / Foto: María Fernanda Espinoza /

Como parte de la manifestación pacífica, se realizó un performance en el que varias chicas se arrojaron al suelo y se echaron agua teñida de rojo, en alusión a una escena de feminicidio. Posteriormente pasaron lista de mujeres que han sido asesinada en lo que va del año, y por cada una gritaron “presente”.


Velas que iluminan el camino de Isabel

Casi daban las seis de la tarde y el contingente regresó al punto de partida para preparar la última actividad en homenaje a Isabel. En un abrir y cerrar de ojos la noche fúnebre cubrió las calles de una ciudad que permanece a oscuras. Sin embargo, en ese momento, hubo velas a fuego paciente que iluminaban el último trayecto que vio pasar a Isabel Cabanillas.  

Partiendo del bar Eugenio’s (lugar donde se le vio por última vez a Isabel), los presentes en completo silencio rehicieron el camino andado por Isa; siguieron a paso firme el rumbo que marcaban las decenas de veladoras, hasta que llegaron a la cruz rosa que se colocó en su honor el pasado 19 de enero.

El árbol, la calle y la banqueta en oscuridad que vieron caer a Isabel, se iluminaron con pequeños fuegos que dejaron las personas que la quieren, que la conocieron, que la extrañan. Hubo un largo minuto de silencio que dolió en los recuerdos y en las palabras que exigen justicia. “¡No nos vamos a callar, ya no tenemos miedo, porque nos quitaron el miedo!”. Esa noche quedó el frío viento, las voces exhaustas y el fuego sereno reclamando una vida.

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