Moda a la porfiriana


Porfirio Díaz es conocido como el dictador más grande de la historia de México, pero poco se sabe que revolucionó la forma de vestir de su época, a través de su programa de gobierno

En el marco de la conmemoración de la Revolución Mexicana, es importante hablar de la moda como una forma de conocer el pasado de México.

El 20 de noviembre de 1910 se hizo el primer llamado al levantamiento de armas en contra del presidente Porfirio Díaz y la reelección de su gobierno. Sin embargo, dato que no muchos conocen, la realidad es que nadie fue en ese momento, pues, por lo menos en el centro del país, la política de orden y progreso del presidente había sido bien recibida. Incluso, se llamó a Díaz como el hombre necesario para la reestructuración de México.

Hace 109 años, se buscaba terminar con más de una década de gobierno, que ha sido mostrada como trágica. Sin embargo, podemos encontrar a un Porfirio Díaz que se convierte en la imagen de la nueva estructura política del país y que no temía dejarlo claro hasta en su forma de vestir.

Las medallas y ornamentos hacían referencia a su carrera militar.

En su ideal de progreso se incluyó la modernización de las ciudades y la civilización de las comunidades rurales. Todo esto tenía la intención de darle un mejor aspecto al país, los pobladores de las zonas alejadas de las zonas urbanas tuvieron que dejar de utilizar calzones de manta, se les regaló zapatos y sólo podían ingresar en la capital del país si portaban traje y corbata. En el caso específico de las mujeres, se les exigió el uso de ropa que les cubriera el busto.

Publicidad de la época sobre el nuevo modelo de corset / Imagen de Hilos de Historia /

La moda en el tiempo del Porfiriato se vio influenciada por las tendencias europeas y marcó una división notable en las clases sociales de la época, pues las clases altas se esforzaban, al igual que el presidente, en demostrar su capacidad adquisitiva a través de las prendas que portaban.

La prenda más popular del momento fue el corset, pues a pesar de que ya existía, fue evolucionando hasta conseguir que las mujeres pudieran resaltar sus caderas de manera prominente y reducir a unos cuantos centímetros su cintura.

Las fiestas y los bailes se hicieron cada vez más comunes entre las personas de la élite capitalina y las figuras de gobierno. Gracias a esto, las fiestas de disfraces tuvieron una gran popularidad, pues eran la oportunidad perfecta para el uso de sombreros, plumas y joyería, entre otros ornamentos.

El favorito era el de odalisca, por su ostentosidad / Imagen de Hilos de Historia /

La moda, como hasta ahora, ha sido pieza clave para comprender los ideales y el contexto histórico del ser humano alrededor del mundo. De allí viene la importancia de su análisis y estudio, pues retrata la forma de vida de las distintas sociedades en un mismo periodo.


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