La manía que enfermó a millones

Honey pie, you are making me crazy John Lennon & Paul McCartney


Marzo de 1982. El álbum compilación de los Beatles, Reel Music, con una selección de canciones de sus películas, se lanza en Estados Unidos (en el Reino Unido tiene lugar el 29 de marzo, 17 días después de que estuviera agendado para su lanzamiento). Un sencillo para promover el álbum, “The Beatles Movie Medley/I'm Happy Just To Dance With You” se lanza en Estados Unidos (24 de mayo en el Reino Unido). Su lado B original “The Fab Four On Film”, que contiene una entrevista con la agrupación en el set de la película A Hard Day's Night, es postergado justo antes del lanzamiento debido a una disputa con el productor Walter Shenson. La información anterior (oro molido para cualquier beatlemaníaco en serio) es posible leerla en un blog llamado “Los Beatles día x día”, una página web mal diseñada con un horrendo pastiche de fotografías de la famosa banda originaria de Liverpool como fondo. Incontables sitios como ese abundan en la Internet, así como literatura más encaminada a la efeméride, el recuerdo y la nostalgia. Apenas un pequeñísimo cúmulo en un universo de todo lo que se ha dicho sobre cuatro ingleses que, en 1962 aparecieron “de la nada” y que en cuestión de meses, pusieron al mundo entero a sus pies.


Portada y contraportada de Reel Music / Foto: www.ratzandcompany.com /

Anthony Burgess, famoso escritor conocido por su libro A Clockwork Orange (traducida al castellano como La Naranja Mecánica), escribió apenas unos meses antes de su muerte en 1993 un reportaje para el diario El País titulado “Beatlemania”, donde puntualizaba que “quizá la verdadera importancia de los Beatles, y de la beatlemanía que floreció durante bastantes años, fue más sociológica que artística”. Llegaron, dice Burgess, en un momento en que las provincias británicas empezaban a hacer valer sus derechos frente al dominio intolerable de la metropolitana Londres. Yo traslado ese microcosmos teórico que abarca el aspecto geográfico de unas islas en el Atlántico Norte, otrora imperio que conquistó tierras en varias partes del globo terráqueo a partir del siglo XVIII, a la década de los sesenta en todo el mundo y sus entonces habitantes. Las provincias de la clase obrera mundial hicieron valer sus derechos frente al dominio intolerable del establishment político, económico y cultural que antes vivió los horrores de una Segunda Guerra Mundial, donde las islas británicas gestaron un movimiento de resistencia en contra del nazismo, entonces el poderoso grupo de poder que buscaba conquistar el mundo occidental con Aldof Hitler como su Fuhrer.



El escritor Anthony Burgess / Foto: www.anthonyburgess.org /

John, Paul, Ringo y George, cuatro jóvenes de la clase obrera, tomaron a la música como único vehículo de supervivencia económica en su natal ciudad, carcomida junto a muchas otras por los efectos de la posguerra. No había grandes esperanzas para los de su clase, era eso o hacerse a la mar como marineros mercantes con la esperanza de llegar a los Estados Unidos, tierra de oportunidades mucho antes del siglo XX. El sociólogo Paúl Bonilla, en un amplio texto escrito para el diario El Comercio y publicado en 2010, dice:

“que para saber el impacto social que tuvieron se debe entender primero cuáles fueron sus comienzos. Inicios que en 1960 estuvieron vinculados a la posguerra, a los rezagos que esta dejó y al comienzo del hippismo. Épocas que marcaron en las nuevas generaciones el progresismo, el deseo de la paz mundial”.

Los Beatles son hijos de la posguerra. Su larga carrera para llegar a una etapa donde desarrollaron otra larga y fenomenológicamente impactante etapa profesional, donde fueron conocidos y adorados por las multitudes alrededor del mundo, tiene sus raíces en la desazón y el desconcierto de una sociedad en plena transformación posterior a uno de los peores y mortíferos enfrentamientos bélicos entre países en la historia de la humanidad.



John, George, Paul y Ringo / Foto: Rolling Stone /

Bonilla es uno de tantos sociólogos que intentan explicar el fenómeno que causaba histeria de masas cuando aparecían cuatro hombres ataviados en trajes estilo mao, “pelo largo, pero no salvaje” según Burgess y un cúmulo de canciones (no mediocres, pero tampoco obras cumbre) que hablaban acerca de las relaciones chico y chica pre-post enamoramiento romantizado y edulcorado. No había razón alguna para que cientos de jovencitas comenzaran a gritar desesperadas al ver a esos melenudos, para que se desmayaran y perdieran el control de sus emociones. Por ello el sufijo de manía previo al beatle, que según el diccionario médico en línea de la Clínica Universidad de Navarra, constituye un trastorno psicopatológico afectivo, que presenta síntomas como un estado de ánimo anormal, elevado, eufórico o irritable. Si algunos creen que entonces las chicas “exageraban”, hoy todavía es materia de estudio entre psicólogos y hasta psiquiatras tratar de entender el tipo de histeria colectiva que cuatro hombres con apenas veinte años encima provocaban en las masas.



Beatlemania / Foto: The Times /

Bonilla apunta que:

“empezaron a crear su música en una sociedad británica estratificada y de muy poco movimiento social. Pero su influencia no se limitó a Gran Bretaña sino a los Estados Unidos que en ese momento pasaba por un momento dramático”.

Ese momento en la historia de los vecinos del norte era el reciente asesinato del presidente John F. Kennedy, en 1963, y los fuertes movimientos sociales que se desarrollaron en ese tiempo, encabezados por los “baby boomers”, término utilizado para referirse a la generación nacida en la Segunda Guerra Mundial y que más adelante acapararía la riqueza mundial. ¿Puede entonces relacionarse el fenómeno beatle con un acontecimiento de carácter geopolítico e ideológico? Todo parece indicar que sí. Los Beatles no son únicamente materia de charla de sobremesa entre los actuales melómanos, también lo son entre la academia que estudia movimientos sociales, políticos, culturales y económicos del siglo XX.



La juventud de entonces encontró su modelo a seguir / Foto: The Scotland Herald /

Para Burgess, los Beatles representaban no sólo el testimonio del talento provinciano que luchó contra lo establecido entonces por la gran metrópoli británica y capital del Imperio Británico (una especie partido de futbol soccer en donde se enfrentaba el puerto de Liverpool contra la furiosa Londres). Los Beatles representaban la nueva condición social de la juventud británica que posteriormente se tradujo alrededor el mundo cuando ellos ya habían perdido dicha condición (prácticamente se hicieron millonarios en poco tiempo por el resultado de las estruendosas ventas de sus discos y sencillos). Mientras el grupo gozaba de una fama exacerbada, viajaba en primera clase, llenaba sus bolsillos y forjaba una carrera que se extendería por una década, la clase obrera juvenil, luego devenida en clase media, veía materializados sus deseos de cambio de conciencias, amor y paz a través de placas discográficas con títulos como Help!, Rubber Soul, Revolver y Sargeant Peppers Lonely Hearts Club Band.


“La era de las minifaldas, las discotecas y el tocadiscos fue la era de los Beatles. Eran jóvenes, decentes, inconformistas, pero no anárquicos, y pusieron la letra y la música a una generación de la que ya eran los miembros de más edad. Los Beatles afirmaban que la juventud, podía tener voz si así lo deseaba, y allí estaba esa voz”, dice Burgess.

Histeria en masa / Foto: El País /

Marzo de 2019. La canción Eleanor Rigby del disco Sargeant Peppers, una atípica pieza pop que no trae coros pegajosos, guitarras estruendosas o siquiera un beat propio del rock & roll sino que está compuesta alrededor de un cuarteto clásico de cuerdas, cantada con solemnidad y hasta cierto grado de pesimismo, reporta casi 29 millones de reproducciones en el sitio You Tube. Su publicación, según la ficha que acompaña el video, fue apenas en agosto de 2016. Números más, números menos, la característica esencial del fenómeno que fueron los Beatles todavía se aprecia en nuestra cotidiana y sociedad ultraconsumista. Guerras siguen dándose en varias partes del mundo (algunas ideológicas, otras territoriales), las clases sociales siguen vigentes y existe cada vez más un abismo que las separa, la juventud de hoy se rebela en silencio mientras teclean furiosamente sus smartphones con el fin de publicar un tweet, una foto en Instagram o un estado de ánimo en Facebook. Los jóvenes de entonces ya son los viejos de la tercera edad y los que nacimos a la sombra del beatle revival en la década de los ochenta (algo que ocurrió luego del trágico asesinato del beatle padre, John Lennon, en diciembre de 1980) evocamos la nostalgia cuando escuchamos sus discos en plataformas como Spotify cuando antes lo hacíamos con audiocassettes en nuestros Sony Walkman. Y por supuesto, nos preguntamos cómo diablos cuatro delgaduchos y greñudos ingleses generaron un fenómeno global con piezas musicales de no más de 3 minutos de duración. Supongo que es solamente una manía de mi parte quebrarme la cabeza con esas cosas durante la madrugada de un jueves.

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