La imagen viviente del dios Anubis

El rey #Tutankamón murió en torno al 1323 a. C. Su tumba, con su famosa máscara fúnebre de oro, descubierta el 25 de noviembre de 1922 por el egiptólogo británico #HowardCarter y por George Edward Stanhope Molyneux Herbert, quinto conde de Carnarvon -vulgarmente llamado #LordCarnarvon-, quien financió la excavación de la tumba del faraón, situada en el #ValledelosReyes, cerca de Luxor, Egipto.

Las razones que dieron pie a la majestuosidad y el misterio en torno a la tumba más emblemática del Valle de los Dioses que, según el gobierno egipcio, es amenazada tras un centenar de años de turismo de masas, por primera vez son mostradas en Ciudad Juárez con la exposición ‘Tutankamón: La tumba, el oro y la maldición’, que desde el 29 de marzo al 29 de julio se exhibe en la Sala de Usos Múltiples del Centro Cultural Paso del Norte.


Traída al país por la empresa americana History Time, S.C., en colaboración con el Gobierno del Estado de Chihuahua, a través de la Subsecretaría de Cultura Zona Norte, la muestra está compuesta por 200 reproducciones exactas, elaboradas artesanalmente en Toscana, Italia, con autorización del Consejo de Antigüedades de Egipto.

Karina Murillo, del Departamento de Desarrollo Cultural de la Subsecretaría de Cultura Zona Norte, señala que

“la visita diaria es por parte de estudiantes de nivel medio superior y superior, y de familias completas del interior de la entidad y de ambos lados de la frontera”.

El montaje y los recuadros con breves explicaciones son las que asesoran en las cuatro salas, todo lo relacionado con la antigua religión y las creencias egipcias respecto a la muerte. En ellas, se puede ver cómo, desde épocas remotas, desde el periodo predinástico -cinco mil 500 años antes de Cristo-, los egipcios enterraban a sus muertos en el desierto y, debido a la aridez y a lo húmedo del lugar, los cuerpos se conservaban de manera natural.

No obstante, cuando se realiza el recorrido se da una climatización del ambiente que pudieron haber sentido los antiguos egipcios al penetrar en la tumba de su faraón. Cabe señalar que las luces son tenues y las piezas resaltan por su brillante dorado.



Pesar del alma

Una sala introductoria narra cómo fueron los primeros enterramientos, hay maniquíes de tamaño natural que muestran a los embalsamadores en plena acción y parte de los simbolismos con que eran tratados los cadáveres. Pues para los antiguos egipcios, la muerte no representaba el final de todo, más bien era el paso al más allá, es decir, al lugar que garantizaba la inmortalidad del alma.

La religión

Poseían un profundo sentido religioso y eran politeístas; por estas razones la religión que se desarrolló en Egipto fue extremadamente rica y coherente. Por ejemplo, el culto a las divinidades zoomorfas, que deriva de la antigua veneración del animal-tótem, típico de las civilizaciones de los cazadores.

El niño que se convirtió en faraón

Investigaciones a lo largo de los 97 años del descubrimiento, han establecido que el progenitor de dicho monarca fue el “revolucionario” faraón Amenofis IV, que sacudió a Egipto cuando decidió introducir un culto monoteísta.

Sin embargo, en vez de una multiplicidad de dioses, tenían que adorar sólo al dios Atón, en su forma de disco solar; el rey había eliminado de esta forma a gran cantidad de divinidades, incluido el dios Amón (rey de todos los dioses), y tomó el nombre de Akhenatón.

Por esta razón, el nombre original de Tutankamón fue por un tiempo Tutankhatón, a la tierna edad de nueve años, lo elevaron al trono real junto con su esposa Ankhesenamón, bajo la influencia del visir Ay, introdujo nuevamente la religión de sus ancestros y se cambió el nombre definitivamente el nombre a Tutankamón, que significa imagen viviente del dios Anubis.

La maldición de Tutankamón

Coincidencia o mito, al hallazgo que pronto se convirtió en el más sonado del Siglo XX, se le asoció la muerte de varías personas que de manera directa o indirecta tuvieron que ver con la exploración de la tumba. Según la trascripción que aparece en la exposición, Lord Carnarvorn no le dio importancia a la inscripción situada en la entrada de la tumba que decía: “La muerte recogerá con alas ligeras a aquel que toque la tumba del faraón.

Desafortunadamente, Carnarvorn decidió tapar la inscripción y los trabajos de recuperación de los tesoros de la tumba continuaron tranquilamente. Pero la maldición se hizo realidad, la noche del 5 de abril de 1923, debido a un piquete de un mosquito insignificante estando dentro de la tumba, murió. En el caso de Howard, su muerte no fue prematura, ya que falleció en 1939 a la edad de 66 años.

Guía de la muerte

Más adelante, el brillo con que fue enterrado Tutankamón salta a la vista: Primero se encuentra Anubis ‘El señor de la Necrópolis’, que desde la ribera occidental del Río Nilo, guiaba al espíritu de los muertos hacia el otro mundo; después, comienzan los tesoros: ahí están los 4 vasos o canopos, donde se conservaban las vísceras del faraón, los guardianes de su viaje y ataúd más externo que cubría el cuerpo momificado.

La tercera sala alberga un sarcófago con una reproducción exacta de lo primero que vio Howard con los exploradores al encontrarla: El cuerpo momificado de Tutankamón con todos sus atavíos en oro: sus sandalias, la diadema real y la famosa máscara con que se cubrió el rostro del rey.

Los visitantes pueden apreciar objetos chapados en oro, sarcófagos de madera de más de 5 metros, uno de los cuales es copia fiel de este en granito, así como unos de los ejemplares de las 413 estatuillas llamadas Ushaby.

Finaliza con una pequeña sección en la que despide a los visitantes sobre las últimas investigaciones y la explicación sobre las teorías de la maldición que se atribuyó al emperador después de que su tumba fue abierta.

Conózcala:

La exposición vista por más de 5 millones de personas, ha viajado por México desde el año 2014 y se ha presentado en:

· Palacio de la Autonomía, de la Ciudad de México

· Museo del Noreste, en Monterrey

· Antiguo Palacio Municipal, en Tijuana

· Galería de Arte del Palacio Municipal, en Puebla

· Museo 5 de Mayo, en Querétaro

· Centro Cultural Palacio Municipal, en San Luis Potosí

· Museo de Bellas Artes, en Toluca

· Biblioteca Pública Juan José Arreola, en Zapopan

Horario: De lunes a domingo de 10:00 a las 20:00 horas, con costo general de 80 pesos y 65 pesos para menores de 14 años, estudiantes y docentes al presentar credenciales vigentes.

La entrada es gratuita para menores de seis años y personas con discapacidad, mientras que los miércoles, de 9:00 a las 14:00 horas, la entrada es gratuita para el público.

La venta de boletos está disponible en la taquilla del Centro Cultural Paso del Norte, con horario de lunes a domingo, de las 10:00 a las 20:00 horas, incluyendo los días festivos. O si lo prefiere, también puede comunicarse al Departamento de Desarrollo Cultural de la Subsecretaría de Cultura Zona Norte, al teléfono (656) 617-66-03, con Karina Murillo.

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