Jugadoras transexuales deben ser aceptadas en el fútbol femenino profesional


La jugadora se encuentra a la espera de una respuesta por parte de la FIFA para saber si podrá ser considerada la primera mujer transexual en el fútbol argentino profesional

Desde el mes pasado, algunos medios de comunicación compartieron una nota en la que se hablaba de Mara Gómez, una futbolista transexual de 23 años que en enero fichó por el club Villa San Carlos, equipo que compite en la primera división del fútbol profesional femenino en Argentina.

Según la FIFA, alrededor de 26 millones de mujeres juegan fútbol de forma regular en 180 países; datos de la UEFA reportan que tan solo en Europa la práctica de fútbol en mujeres se ha multiplicado por cinco, desde 1985 hasta 2014. Estos datos demuestran que el fútbol femenino va en una evolución tremenda en Europa y Sudamérica. En México también es evidente el cambio, cada vez hay más partidos televisados y noticias acerca de la liga femenil; ya no estamos en Siglo XX, el pensamiento de la sociedad ha cambiado, pero no solo en el ambiente futbolístico, la inclusión también es algo característico de nuestros tiempos. El fútbol femenino crece, la inclusión también y ahora surge el caso de Mara Gómez en Argentina. Probablemente surja un caso similar aquí en México, por eso la FIFA debería tomar cartas en el asunto y empezar a aceptar jugadoras transexuales.

Existe mucha polémica en cuanto a si hay o no una ventaja física por parte de estas futbolistas, pero si buscamos en los antecedentes deportivos nos damos cuenta de que el Comité Olímpico Internacional (COI) ha permitido la participación de mujeres transexuales, sin ser necesario una cirugía de cambio de sexo, desde el 2016; el único requisito es que las competidoras permanezcan, por lo menos un año antes de la competencia, con un nivel de testosteronas por debajo de los 10 nanomoles por litro, ya que esta hormona favorece el crecimiento del músculo, el de los huesos y la producción de glóbulos rojos para transportar oxígeno, dando así ventajas físicas sobre otras competidoras que generan menor cantidad de testosterona.

Joanna Harper física médica del Centro Médico Providence en Oregón, Estados Unidos, realizó una investigación en la que analizó los tiempos de ocho atletas en pruebas de larga distancia, antes y después de realizarse el tratamiento de reducción de testosterona; el resultado fue contundente, las capacidades físicas disminuyeron luego de la reducción de testosterona.

En la Copa Mundial Femenina de 2019, que se llevó a cabo en Francia, nos permitió ver que los estadios estaban en su mayoría llenos por público femenino, lo que permite pensar que este tipo de eventos atraen nuevos fanáticos, beneficiándose así el mercado del fútbol. No sería descabellado pensar que una inclusión de jugadoras transexuales amplíe más aún a los seguidores de este deporte.

Es la época de la inclusión y la FIFA debería permitir que jugadoras transexuales se integren; hay tratamientos para reducir la testosterona e impedir que exista una ventaja física, como lo demuestra en su estudio la doctora Joanna Harper. Ahora, en caso de que sí existiera una mínima ventaja, recordemos que es un deporte colectivo en el que no se puede ganar los partidos con una sola jugadora. Además, la opción de tener una futbolista transexual estaría para todos los clubes; incluso se podría hablar de una regulación en la que se permitan sólo un cierto número de chicas trans por equipo, para que no existan “ventajas”.

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