Jaime y los perros con suéter, un artista melancólico y feliz


Para él la técnica ya se ha vuelto más simple: “el ojo muy triste, pero cerrado, como con sueño”

La cita para entrevistar a Jaime fue algo sencilla. Llegué a un pequeño parque muy cerca de su casa y en cuanto estuve ahí, sobre su bicicleta roja me condujo hasta donde él vive, solo con los perros que aguardan su destino. Quizás a A Chihuahua, a Tijuana, Sonora o Ensenada, o tal vez a Nueva York, Italia, Japón o Portugal.

Comencé a fotografiar algunos de los cuadros que había por toda la casa: un camioncito amarillo, una niña pequeña con vestido naranja, un par de perros dentro de un suéter que dice Maruchan, otro más sobre el teclado de la computadora que extiende su oreja que también es un separador de libros.

Tengo 30 años, principalmente me dedico a pintar. Ahorita pinto perros, perritos, mascotas y aunque es un sueño que yo tenía de niño, nunca lo vi como un trabajo

De cabello rizado y alborotado, con zapatos bicolor y de charol brillante que le recordaban a Snoopy, Jaime Fernández me contó sobre su infancia tierna y bonita en Villa Ahumada, mismo sitio en donde había tenido su primer empleo no formal alrededor de los diez años. Con una hielera y su mejor amigo vendía quesos asaderos.

Como a mí no me daba tanta vergüenza vender, me gustaba decirle a la gente: -Imagínese que se haga ahorita unas quesadillas. Me gustaba sacar ese antojo”.

Jaime tuvo su primer acercamiento con el arte cuando en la secundaria había que hacer el periódico escolar, él ilustraba en cómics e historietas lo que hacía con sus amigos fuera de las clases.

Jaime y los perros con suéter, un artista melancólico y feliz / Foto: Vanessa Flores /

Quizá porque no entendía muy bien lo de las matemáticas o química, me metía a actividades extracurriculares como participar en el periódico de la escuela, y no era como: ¡Ah qué chido dibujar!, era: ¡Ah qué chido no estar en esa clase con ese profe!".

  • V: ¿Cuál era tu materia favorita?

  • J: Más bien me gustaban los libros como el recortable. Me acuerdo de mis libros favoritos como el libro del perrito, pero más, más, más me gustaba el recortable integral. Me gustaba que en una página te ponían un ranchito de día y la ciudad de noche, esas diferencias me gustaban mucho.

El primer perro que logró vender, lo pintó para navidad al hijo de una señora enferma que vive en Oaxaca y sirvió como un recuerdo de su mascota, que luego falleció.

Cuando Jaime realiza su trabajo escucha baladas de los setenta u ochenta, música de Bronco que le remite a la gente que conocía y le hace sentir que de nuevo está ahí.

Para él la técnica ya se ha vuelto más simple: “el ojo muy triste, pero cerrado, como con sueño”.

Ana, es una de sus amigas y describe a Jaime como como un artista Naíf, ya que, para ella, pareciera que en sus pinturas no hubiera técnica, y la tiene, pero su trabajo le remite a quien lo ve, a los dibujos que uno hacía de niño, con una estética melancólica: triste, pero feliz.

Logra capturar una estética juarense única… Los colores que maneja, esa sensibilidad que tiene como persona, como ser humano”.
  • V: ¿Cómo describirías en estilo de tus pinturas?

  • J: Se le llama pintura Naíf, que es como con la intención de que no sea una obra maestra, pero desde otra perspectiva, si lo tuviera que encasillar en algo. Me gusta mucho el expresionismo, el neoimpresionismo, pero son cosas que ya cuando lo haces ya no es importante.

  • V: ¿Cómo es un día normal para ti?

  • J: Me despierto bien temprano, porque en el parque tengo varios arbolitos. Me gusta mucho comer en las fonditas. Primero me baño, me voy en la bici por algo de comer; me gustan los burritos, los lonches laguneros, las gorditas. Desayuno y me duermo otro ratito, veo una serie y me pongo a leer los mensajes, si es que me mandaron de que les pinte a sus perros porque me llegan muy seguido.

El proceso de una pintura de un perro con suéter o de dos perros dentro de un suéter más grande, o de un perro que duerme entre el libro del Atlas de México, es preguntar a sus dueños qué es lo que les gusta a sus mascotas, qué comen o qué hacen juntos. Luego hay que ir a una cantinita a dibujar y finalmente el trabajo de pintura se hace en casa.

Jaime y los perros con suéter, un artista melancólico y feliz / Foto: Vanessa Flores /

Sara Rodríguez, que también es amiga de Jaime, supo de su trabajo cuando encontró un video donde el artista ilustró todo el proceso de un bailarín de hip hop rodeado de un público callejero.

Una vez veníamos de la tienda y se me cayó una botella muy cerca del pie. Hicimos bromas porque sí me alcanzó a lastimar, con los pequeños vidrios me cortó un poquito. De regreso a casa Jaime ya había hecho una réplica de mi pie con sangre en paint. Una réplica muy mala, por cierto”.

  • V: ¿Qué piensas cuando estás pintando a los perros?

  • J: Si el perrito ya se murió quiero que lo recuerden con alegría. Me pongo de muy buen humor, hasta recuerdo chistes de los que me han contado y cuando el perrito todavía está vivo yo quiero que piensen en él cuando ya no esté. Entonces me pongo a leer todo lo que me cuentan.

Exposiciones, cantinas y una gata bajo la lluvia

La primera exposición tuvo lugar en la cantina Río Hondo, cuando en Ciudad Juárez la gente evitaba ir a la zona centro, Jaime recuerda haber visto a un perro que entraba al lugar, uno blanco y muy limpio, al que siempre le preparaban un burrito de picadillo. Eso fue suficiente para que el artista eligiera Río Hondo como el lugar correcto para mostrar su primer trabajo.

La canción Belleza de Cantina, que para él originalmente pudiera tener contenido misógino, tiene otro sentido cuando toma las cosas bellas de las cantinas: como “por qué la gente está ahí, por qué la gente más triste, por qué la gente que tiene depresión. A veces era lo bonito, a veces era lo cálido, lo tierno, lo chistoso, lo cómodo. Cosas como iluminación, el trato de la gente, de los clientes, la música, la rocola y los muebles”.

Jaime y los perros con suéter, un artista melancólico y feliz / Foto: Vanessa Flores /

Mientras ponía La Gata Bajo la Lluvia de Rocío Durcal, me comentó que actualmente había sido invitado a colaborar en los diseños de algunos vestidos y que eligió esa canción como inspiración para uno.

  • V: ¿Piensas pintar perros toda la vida?

  • J: Ya cuando ya esté viejito. Cuando pasen unos veinte años más quiero hacer un viaje y visitar todos los perros que he pintado porque ahorita son como ochenta.

Nos despedimos y yo agradecí que me compartiera un poco de su tiempo para la entrevista, él tenía que ir al centro a la hora que fuera.

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