FC Juárez rescata empate en Ciudad Universitaria

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El partido de la jornada 3 del torneo Guardianes 2020 disputado entre FC Juárez y Pumas fue un juego lleno de errores arbitrales, expulsiones y jugadas polémicas

Horrible, espantoso, terrible, desagradable, nocivo y triste son los adjetivos que mejor describen el partido celebrado el domingo 9 de agosto entre los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México y los Bravos del FC Juárez en la cancha del Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria.


El juego tenía altas expectativas, ambos equipos no habían perdido en el torneo; Pumas derrotó a Querétaro y Atlas, mientras Bravos venció a Necaxa y empató contra el Atlético San Luis.


Apenas habían pasado siete minutos en el partido cuando el medio del conjunto juarense, Erick Castillo, cometió una falta en contra del jugador universitario Jesús Rivas; una patada sobre el tobillo izquierdo del futbolista. Luego de que la jugada fue revisada en el Video Assistant Refeere (VAR), el árbitro Óscar Macías Romo expulsó al jugador ecuatoriano del FC Juárez.


Cuando se jugaban cuarenta minutos del primer tiempo, un despeje de la defensa de los Pumas dejó en un mano a mano a Carlos Gutiérrez, atacante de los Pumas, y al arquero Iván Vázquez Mellado. El defensor de los Bravo, Francisco Nevárez logró alcanzar al delantero rival, pero al pelear por el balón cometió una falta que, según el criterio del árbitro Óscar Macías, era merecedora de tarjeta roja. Antes de terminar el primer tiempo, el equipo fronterizo jugaba con nueve jugadores en la cancha.


A pesar de tener superioridad numérica, el conjunto de la UNAM no fue capaz de adelantarse en el marcador. Remates de Juan Dinenno y Carlos Gonzáles estuvieron muy cerca de convertirse en anotaciones, pero la defensa juarense fue capaz de dejar su portería imbatida, al menos en la primera mitad.


Al inicio del segundo tiempo los Pumas se lanzaron con todo al ataque. En el minuto 52 del partido, Carlos González entró al área juarense, quedó frente a frente contra Vázquez Mellado. El arquero se lanzó al piso para intentar tocar el balón, pero el atacante universitario cayó y Óscar Macías señaló penal para los Pumas.


A diferencia de las jugadas en las que el árbitro marcó tarjeta roja para los jugadores del FC Juárez, en esta ocasión el VAR brilló por su ausencia. En la transmisión televisiva los comentaristas decían que González se dejó caer antes de que el arquero juarense lo tocara.



A pesar de los reclamos de los jugadores visitantes, el árbitro confirmó su decisión. El propio Carlos González fue el encargado de cobrar el penal con el que los Pumas se pusieron por delante en el marcador.


Jugar con nueve hombres no fue un impedimento para que los Bravos renunciaran totalmente al ataque. Si bien fueron solo algunos acercamientos al área grande del equipo universitario, era un esfuerzo gigantesco considerando que los Pumas estaban completos.


Corría el minuto 63 de partido cuando Johan Vásquez, defensa de Pumas, le regalaba a los Bravos una oportunidad inmejorable de marcar, una jugada a balón parado afuera del área. Maximiliano Olivera no desaprovechó la ocasión y disparó con furia al poste izquierdo de la portería defendida por Alfredo Talavera. El tiro venció al guardameta de 38 años y los Bravos consiguieron el empate.


El conjunto universitario intentó por todos lados, pero la defensa juarense fue ordenada y no permitió que los Pumas tuvieran una oportunidad clara sobre el arco de Vázquez Mellado.


Cuando se jugaban los minutos añadidos del encuentro, Sebastián Saucedo entró al área juarense, trató de quitarse a Jesús Zavala, pero fue derribado. Macías volvió a marcar penal en contra del FC Juárez.


Para fortuna de los fronterizos, el VAR hizo acto de presencia y, luego de revisar la jugada y ver que el delantero universitario no recibió ninguna falta en el área, corrigió la decisión tomada por el árbitro central. Cuatro minutos después de la polémica jugada, Óscar Macías decretó el final de partido.


Un partido en el que, si la pelota hablara, seguramente lloraría y maldeciría a los veintidós jugadores presentes y a los árbitros del juego por el pésimo espectáculo que ofrecieron.


El conjunto universitario no tiene la culpa del pésimo arbitraje del partido, solamente aprovecharon el error e hicieron lo que tenían que hacer. De lo que sí son responsables es del pésimo juego que dieron y de que, a pesar de tener dos jugadores más que el rival, ni siquiera pudieran generar oportunidades de gol.


Los Bravos hicieron un muy buen planteamiento defensivo, se vieron muy ordenados y eso les permitió sacar un punto valioso de Ciudad Universitaria. Sin embargo, es momento de que el equipo de Gabriel Caballero deje de jugar a la lucha libre y comience a jugar futbol. Desconozco las aspiraciones del equipo, pero si tienen pensado que siempre van a ganar los juegos con diez jugadores (o menos), están muy equivocados.


El arbitraje de Óscar Macías se lleva todas las mentadas de madre. La marcación de un penal muy dudoso en contra del FC Juárez automáticamente lo convierte en una persona non grata en el estado de Chihuahua, su actuación evidencia el pésimo estado del arbitraje nacional. A pesar de que toda la responsabilidad caerá en Macías, la realidad es que el VAR, herramienta que supuestamente daría más justicia a los partidos, ha sido mal implementado y hace que los árbitros cada vez se vean más inútiles.


La semana del equipo juarense será relativamente corta, los Bravos volverán a jugar el próximo miércoles 12 de agosto desde el Estadio Olímpico Benito Juárez, donde disputarán el partido de la jornada 4 del torneo Guardianes 2020 en contra de las Chivas Rayadas de Guadalajara.

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