Especial del 8M parte II:La herida del desierto; una lucha entre dos posturas


“Debemos unirnos y más en un día como ahora que nuestras hijas no están” -Luz del Carmen Flores, madre de Luz Angélica Mena Flores, desaparecida el 4 de agosto de 2008.

Texto por Yubia Ramos y Ciela Ávila


Ese 08 de marzo fue largo, como la fila que hicieron las más de mil 500 personas que se reunieron frente a la Cruz de Clavos para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Largo, como el recorrido de una lágrima que cae sobre la cara cuarteada de una madre que no encuentra a su hija. Largo, como los infinitos metros de tela que se podrían formar si uniéramos todos los pañuelos morados y verdes que llevaban las asistentes. Fue un día tan largo que las nubes sudaron luego de seguir a una multitud hasta la Plaza del Periodista.

"No más silencio" / Foto: Ivanna Leos /

La ciudad se transformó en sauna, placas de cemento expulsaban bocanadas de vapor. Y ahí, en una plaza casi abandonada, Red Mesa de Mujeres, Casa Amiga Centro de Crisis, Sin Violencia, Programa Compañeros (entre otras asociaciones civiles), realizaban un evento junto a familiares de mujeres víctimas de feminicidio y desaparición forzada.

De repente, el ambiente cambió, la reunión fue interrumpida por integrantes de las colectivas independientes Hijas de su Maquilera Madre, Mujeres que Luchan, Ressiste y Adelitas Fronterizas. La tierra se abrió, un movimiento telúrico aturdió y confundió a las y los presentes. Era difícil entender la discordia en un día como ese. Una mujer con el rostro cubierto por un pañuelo verde se subió a la tarima en la que se dirigía el evento. A través de un altavoz expresó molesta:

Irrumpimos para decir que nos deslindamos de la organización de Red Mesa de Mujeres, una organización institucionalizada que por lo tanto respeta los intereses del gobierno; si no, sería radical y estaría en las calles con nosotras".
Plaza del Periodista 8M / Foto: Yubia Ramos /

Las madres de hijas víctimas de una ciudad-monstruo reclamaron la interrupción; señalaron que no era el lugar ni el momento para pelear o discutir. Pidieron respeto, pero las mujeres que interrumpieron también lo pedían. Fue entonces cuando al desierto se le abrió una gran herida, los cactus se pinchaban con sus propias espinas y la arena no se movía.

Y entre asistentes que decían que dejaran hablar a las integrantes de las colectivas independientes y otros que defendían que se respetara a las madres presentes, se escuchó: “lo único que queremos es justicia, tenemos el respeto para ellas (las mamás), y eso se traduce en la toma de las calles. Todos los días es de lucha”. Cuando la intervención terminó, las mujeres pertenecientes a grupos autónomos se movilizaron hacia el Monumento a Benito Juárez, lugar en el que realizaron actividades de la jornada “Ni una menos” por el 8 de marzo.

"Sororas" / Foto: Diana Uzquiano /

Luego, Luz del Carmen Flores, madre de Luz Angélica Mena Flores, desaparecida el 4 de agosto de 2008, expresó:

Entre mujeres no nos debemos de pelear, nos debemos de unir, y tomarnos de la mano (…) lo que queremos es estar juntas, que se nos respete nuestra voz y se unan a la justicia por las que ya no están y por las que estamos esperando, que las queremos de regreso con vida”.

Poco a poco las personas se fueron retirando del lugar. La Plaza del Periodista volvía a ser acompañada por la soledad. Mientras las organizadoras recogían sus cosas se cuestionó sobre lo que sucedió a Imelda Marrufo Nava, coordinadora de la Red Mesa de Mujeres, mencionó que:

lo importante en este día es visibilizar nuestras luchas como mujeres. Creo que lo importante, sobre todo, es cómo tenemos una conciencia política clara para saber dónde estamos paradas. Y yo tengo claro desde hace 20 años donde estoy parada. Nuestras acciones jamás deben ser esas que le ayudan al patriarcado […] porque la violencia política por la que hemos luchado para que desaparezca también la podemos ejercer las mujeres. La violencia política es la denostación en los espacios públicos de las otras a partir de las disputas del poder que queremos; es una acción que tenga como objeto atacar, menoscabar, agredir, violentar a partir de un rol de género, a partir de que se les ve como amenaza en un escenario público. […] Pero es importante que lo identifiquemos, Red Mesa de Mujeres y las que estamos aquí no nos vamos a distraer en eso”.

Imelda Marrufo Nava, coordinadora de Red Mesa de Mujeres, A.C. / Foto: Ciela Ávila /

Por su parte, Mar Arenales, integrante de Hijas de su Maquilera Madre, dijo que todas las colectivas independientes están en una postura política autónoma y radical. Al preguntarle por las razones para irrumpir en el evento realizado por organizaciones civiles, dijo que: Queríamos externarles a las compañeras que nos deslindábamos porque es una asociación que baja presupuesto del Estado y que, por lo tanto, nosotras hemos visto que su proceder es mucho de cuidar los intereses del gobierno. Somos radicales y nos están asesinando, nosotras lo que queremos es protestar en las calles, visibilizar que la Fiscalía no hace su trabajo. Se planteó que lo que íbamos hacer aquí (en el Monumento a Benito Juárez) era para recibir al continente y a las mujeres que quisieran quedarse. Nosotras hemos acompañado a madres de familia, si se acercan con nosotras, hay un acompañamiento por parte de la colectiva para los procesos de investigación. Es un respaldo que va de poner el cuerpo allí en donde se exige la justicia”.

"Ármate" / Foto: Diana Uzquiano /

Mientras la Plaza del Periodista se iba quedando sola, a pocos metros, en el Monumento a Benito Juárez, estaban muchas personas que asistieron a la marcha participando en las actividades organizadas por colectivas independientes. Anita Cuellar Figueroa, mamá de Jessica Ivonne Padilla Cuellar (desaparecida el 7 de julio de 2011), estaba a punto de retirarse del lugar; le preguntamos sobre lo sucedido en el evento y si tenía conocimiento del origen de los recursos económicos que reciben las organizaciones civiles que las apoyan en sus casos. Ella respondió: Todas tenemos derecho de expresarnos. Fue un desacuerdo del momento, pero tanto respeto me merezco yo, como se lo merecen las demás compañeras. No me afecta en nada, solamente que eso me llama a que tenemos que ser un poco más conscientes y apoyarnos.

[…] Los recursos vienen de todas las personas que quieren apoyar, pero también del gobierno, ¿y por qué no?, si es el recurso que sale de mi bolsillo y de todos. Porque no permitir que ellos también apoyen, yo no lo veo a mal, es más es obligación de ellos. Porqué todavía yo tendría que pagar la búsqueda de mi hija, si es la obligación de la ley, del gobernador, buscar a nuestras hijas; y de donde venga ese recurso, bienvenido sea y hay que aprovecharlo.
"¿Dónde están? " / Foto: Yubia Ramos /

La madre de María Sagrario González Flores (desaparecida el 16 de abril de 1998), Paula Flores Bonilla, también opinó sobre lo sucedido: "oí a una mujer expresándose muy mal de otro grupo, me da tristeza, pero también me da coraje, que no estemos unidas en una lucha tan…tan grave. Nos dividimos, nos dividen". Para finalizar, mandó un mensaje a las nuevas generaciones:

"Me da gusto que se involucren tan jóvenes en un problema tan grave, que luchen, que luchen a su manera, para el día que nosotras ya no estemos, como muchas madres que ya no están, desgraciadamente por todo lo que hemos pasado, nos vienen las enfermedades... yo les diría que van a estar las voces de ellas para seguir exigiendo justicia y para seguir denunciando".

Con el cielo apagado, las voces exhaustas y el viento sereno que reclama justicia, la marcha terminó. Pero la lucha de las madres que buscan a sus hijas y las activistas que no encuentran a sus amigas continuará. Mientras la pregunta incontestable “¿dónde están?”, seguirá siendo la cruz rosa del feminicidio en la ciudad.

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