Esa noche fue terror y rock and roll


Décimo Piso celebró su primer aniversario con la puesta en escena de la icónica obra de los 70

En 1973, el teatro Royal Court de Londres, Inglaterra, fue el recinto que vio nacer a una de las obras que entraría dentro de las clásicas del terror de clase B, The Rocky Horror Picture Show. Para 1975, Richard O’Brien, escritor de la obra, decidió realizar una adaptación a guión cinematográfico con la participación de los actores Tim Curry, Susan Sarandon y Barry Bostwick.

El pasado domingo 24 de noviembre, a poco más de 40 años de su estreno, la compañía de teatro Décimo Piso Teatro Musical, presentó la adaptación de la obra con la muestra en escena titulada “El Show del Terrock”, en el Auditorio Benito Juárez.

Eran las 6:23 PM cuando un personaje con un traje negro y la mitad del rostro pintado y el cabello levantado, salió al escenario para darle la bienvenida a las poco más de 150 personas que asistieron al auditorio. “Si hay algo que les moleste, que les guste… o algo que les excite, solo díganlo”, dijo el personaje. Después, le dio instrucciones al público: “Cada vez que escuchen el nombre de Brad Majors, ustedes gritarán: ¡IDIOTA! Y cuando escuchen el de Janet Weiss, gritarán: ¡Zorra!”. Por último, le pidió a los asistentes que repitieran las letras R, O, C, K, Y, y todos al unísono gritaron: ¡ROCKY!

El Show del Terrock / Foto: María Martínez /

Ocho músicos con camisa blanca y overol rosa se colocaron a un costado del escenario y tomaron sus instrumentos para dar inicio al primer número musical de la noche. Un personaje de cabello rubio, blusa color perla, guantes blancos y moño y falta rosa, entró para cantar el tema “Science fiction/Double feature”. Al abrirse el telón, los protagonistas aparecieron, Brad y Janet. La recatada pareja se demostró su amor en su primera participación musical. “Oye, Janeth, tengo algo que decirte”, dijo Brad antes de poner una rodilla en el piso y sacar un anillo para pedirle matrimonio.

El Show del Terrock / Foto: María Martínez /

Los personajes aprovecharon para hacer un guiño a las dinámicas de la región. “Vamos a llevarle queso de Villa Ahumada al Dr. Scott para anunciarle de nuestro compromiso”, comentó la pareja previa a iniciar su peculiar viaje. Apareció entonces el criminólogo, narrador que intervendría varias veces en la obra para explicar a los asistentes lo que estaba por ocurrir en cada una de las escenas. “Me gustaría llevarlos a un viaje muy extraño…Aquella sería una noche que recordarán por el resto de sus vidas”, dijo el narrador.

Las manos en las caderas, las rodillas chuecas, el empuje pélvico y te enloquecerá

La música, los ruidos, las luces y los visuales, pusieron al auditorio dentro de una tormenta. Nuestros personajes principales se mostraban inquietos y el temor aumentó cuando uno de los neumáticos del automóvil en el que viajaban se averió. “Brad, tengo mucho miedo”, dijo Janet, “pediré ayuda en el castillo que pasamos hace poco, espérame aquí”, contestó el joven. Mientras la pareja se ponía los abrigos para salir a la lluvia, Janet insistió en acompañar a su futuro esposo, pues “la dueña podría ser una bella mujer y jamás regresarías”.

Una vez dentro del castillo, lugar extraño y psicodélico, la pareja conoció a Magenta y Riff Raff, fieles servidores del anfitrión del lugar. “Esta noche, nuestro amo tiene una de sus reuniones”, decía Riff Raff entre risas tenebrosas. Otros personajes se sumaron al escenario para juntos realizar la corografía de “El Túnel del tiempo”.

Las luces amarillas, rojas y azules parpadeaban en el auditorio, “primero, un salto a la izquierda y después la pierna a la derecha”, coordinaba el narrador. Era inevitable mover la cabeza de un lado a otro y el pie de arriba para abajo. Algunos aplaudían, otros coreaban la canción. El elenco entraba en éxtasis como si se tratara de un ritual previo a la aparición de la principal sorpresa. “Brad, diles algo”, dijo la joven fémina.

De repente, los habitantes del castillo se hicieron a un lado para dejar la puerta central libre y entonces ¡PUM! El amo del castillo hizo su flamante aparición. “Buenas noches ¿qué les puedo ofrecer?”, dijo el excéntrico personaje que caminaba de un lado al otro del escenario con un corset y medias largas de color negro, mientras era acompañado de un ritmo musical que evocaba a la rebeldía. El Doctor Frank N. Furter se postraba en sus aposentos acompañado de sus fieles súbditos para escuchar las peticiones de los visitantes, los cuales eran despojados de sus prendas. “Liberen su mente, este es el principio del final”, decía el amo del castillo, mientras los invitaba a entrar a su laboratorio.

¡Tengo la llave de la vida misma!”, exclamaba Frank al mismo tiempo que hacía a sus fieles presionar algunos botones y accionar otras palancas. Un personaje vendado apareció en el escenario. Se trataba de la criatura que brindaría placer a su creador. El hombre más perfecto del mundo, Rocky Horror, entraba abrumado por la situación. “Ven, te tengo que presentar a la familia”, dijo Frank.

El Show del Terrock / Foto: Gustavo Torres /

Mientras el amo entonaba una canción en la que decía a Rocky: “En siete días de ti un hombre yo haré”, un personaje interrumpió el espectáculo. Se trataba de Eddie, quien había sido capturado para darle parte de su cerebro a Rocky. Columbia, la fan, se derretía cada vez que el gritaba: “¡A mi me gusta el rock and roll!”. Esto no le agradaba mucho al amo, por lo que decidió “encargarse del problema”. Una vez superada la interrupción, se quitó la bata y guantes manchados con la sangre de Eddie y preguntó: “¿En qué estábamos? ¡Boda!”.


“Yo veo que lo estás disfrutando”

Después de un breve intermedio, la función continuó. Rocky apareció corriendo, huyendo de Riff Raff. “Se ha escapado, Rocky se ha escapado”, decía el fiel sirviente.

La pareja que había llegado al castillo por casualidad estaba a punto de ser puesta a prueba por la tentación, comentó el narrador, quién en esta ocasión, llevaba puestas un par de medias negras y tacones de color rosa. Tanto Brad Majors, ¡idiota!, como Janet Weiss, ¡zorra!, fueron hospedados en habitaciones separadas para ser visitados, uno por uno, por el amo del castillo. Ambos fueron seducidos por Frank, en un par de escenas que pusieron a todo el auditorio a soltar la carcajada.

El Show del Terrock / Foto: María Martínez /

Si tan solo no hubiéramos hecho este viaje, o que no se hubiera ponchado la llanta, o que estuviéramos con gente cuerda”, reflexionaba Janet. Entonces el narrador volvió a parecer y dijo: “La emoción, es una alteración que puede volverte esclavo de tus propias… emociones”. La trama avanza con Janet y Rocky y la consumación de su encuentro íntimo tras un coqueteo. “¡To, to, to, toca, tócame!”, exclamaba Janet. Brad se da cuenta y entiende que ella ya no le pertenece. La pareja ya no era la misma que era al iniciar su compromiso.

Entonces Frank, Janet, Rocky y Brad se encararon y todos expresaron su molestia. El amo estaba enfadado porque su perfecta creación había sido manchada, Rocky no estaba contento con que no le dejaran disfrutar de su libertad, y la pareja desconocía los comportamientos que cada uno había realizado en el castillo.

El Show del Terrock / Foto: María Martínez /

La obra continuaba con la aparición del Dr. Scott, la rebeldía de los sirvientes, el uso de un arma de rayos láser y un sinfín de eventos que mantenían a todo el auditorio al filo de la butaca.


No sueñes, vive

Las trompetas sonaban, la luz se tornó rojiza y Frank, vestido de rojo, con un abanico rosado en su mano derecha y una estola de flores amarilla alrededor de su cuello, se puso a entonar dos de los icónicos temas de la obra estrenada en 1973, “Don't dream it, be it” y “I'm going home”, mientras que la melancolía lo abordaba.

El Show del Terrock / Foto: María Martínez /
Hay que entregarse al placer sin reparo, cruzar el océano sin miedo al fracaso, enfrentar tu vida como un hombre fuerte y no tener miedo de ser diferente”, cantaba el amo del castillo.

A las 8:33 PM, el público se mostraba complacido mientras que aplaudía el espectáculo de la compañía de teatro. Así concluyó aquella noche, con música, baile, luces, trompetas, personajes entrañables, momentos memorables, risas, agradecimientos, terror y, sobre todo, rock and roll.

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