Cuestionamientos de un joven director de orquesta


Foto: Denisse Hernández

Lizandro García, director de orquesta en la UACJ, analiza el papel que tiene como artista y gestor cultural en tiempos de COVID- 19

¿Qué tan bueno o malo puede resultar la reclusión, a causa de la pandemia generada por el #COVID19, en un artista y gestor cultural? Diversas voces de la comunidad artística internacional, que se pueden leer en los grandes medios, así como escuchar y observar en las redes sociales, afirman que vivimos un momento de gran creatividad. Iniciativas en nuestro país no se han hecho esperar y un ejemplo de tantos es el apoyo que tuvieron dos proyectos, emanados de las ciudades de Querétaro y Morelia el pasado mes de marzo, por parte de la oficina mexicana de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (#UNESCO por sus siglas en inglés) llamados Encerrón creativo y Cultura en tu casa. Sin duda alguna, el impacto de estos y otros símiles tuvo que ser positivo, tanto en los involucrados como en los públicos que alcanzaron.

En el ámbito local, el esfuerzo de instituciones públicas, colectivos y particulares, tampoco se ha hecho esperar. En #Facebook es posible encontrar diversidad de cursos y actividades online, así como material audiovisual didáctico, artístico y cultural producido por grupos de artistas, creadores y gestores culturales juarenses, que seguramente la ciudadanía comenzó a integrar en su vida a partir del confinamiento. Pero más allá de las actividades que se realizan y el recuento de los esfuerzos de todos los involucrados, la pregunta inicial, junto a otras más de similar naturaleza, dio pie para entrevistar a Lizandro García, músico de formación clásica, docente, gestor cultural y director de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (#UACJ).

"Reunirnos nos nutre como artistas"

Si bien el mensaje que las comunidades artísticas lanzan a la población, acerca del fenómeno creativo que pueden vivir en este momento, es positivo y esperanzador, Lizandro García considera que, más que uno de grandes vuelos creativos e incluso de elogio a la tecnología como recurso salvador para exponer obras y productos gratuitos en la red, debe antes ser de reflexión y de considerar hacia dónde se dirige el trabajo de un artista y gestor.

En entrevista - vía #Zoom -, el joven director no tuvo inconveniente en compartir sus cavilaciones al respecto, algo que lo mantiene ocupado junto a su trabajo como académico de la máxima casa de estudios juarense: “No hemos realizado actividad alguna con la orquesta por obvias razones. Me mantengo en contacto con los líderes de sección, para saber cómo se encuentra el resto de los integrantes. Ha sido complicado pues al no poder reunirnos nos afecta en esa parte que nos nutre como artistas”.

García añade que un fragmento de la esencia de cualquier orquesta es la reunión de sus integrantes, para ensamblar y practicar las piezas musicales:

“En estos momentos extraño dirigir a los muchachos y muchachas, de acompañarlos en el proceso de descubrimiento musical... me hace falta estar con ese monstruo. Lo mismo me sucede como docente universitario.

Por ejemplo, para el proceso de audición en el programa de la Licenciatura en Música, se solicitó a los interesados enviar un video para evaluarlos de forma virtual. Colaboré con la Academia de Percusión en esa tarea, fue de gran ayuda para los candidatos, pero también hubo que considerar que no todos tenían acceso a equipo que les permitiera solventar una buena grabación, aunque en una situación tan extrema como la que vivimos, no hay realmente un formato ideal para llevar a cabo algo así, no existe tal cosa”.

El auto cuestionamiento a profundidad

Respecto al uso de la tecnología que hoy, más que nunca, ha tenido un repunte en todos los sectores y aspectos de la vida diaria, el director de orquesta opina que, antes de entrar en la crisis de salud global, idealizamos el uso de la misma como una especie de ente salvador:

“Nos encanta pensar que es esencial, que si tenemos a nuestro alcance la Internet, smartphones, aplicaciones, dispositivos, podemos hacer lo que sea, pero no es así. No resuelve aquello que lo es, verdaderamente, que es estar vivos y con salud.

Sí, es un gran apoyo, no se trata de negar lo que podemos hacer con ella, en este momento tú y yo tenemos una conversación lo más cercana posible a la normalidad, pero tampoco podrá reemplazar esa parte orgánica que se tiene con una charla con café, sentados frente a frente en una mesa”.

Y así como es objetable el uso excesivo de la tecnología para el director García, la reflexión y pregunta que, en sus palabras, ha sido la más constante este tiempo, es aquella que tiene que ver con la importancia de su trabajo como artista y gestor cultural:

“A nivel personal me cuestiono ¿qué relevancia tiene lo que yo hago? Lo que ocurre es que, para un sector de la población, estar en contacto con el arte es una especie de escape, una forma recreativa y agradable de pasar el tiempo, de aprender y experimentar, pero no es accesible para todos, no lo es para las personas que en estos momentos sufren de forma grave la pandemia”.

Pensativo, Lizandro espera unos segundos antes de continuar: “Hemos hecho esfuerzos desde la Orquesta y la #UACJ para llegar a otros lugares, sectores vulnerables y población que no tiene a su alcance el bello arte de la música sinfónica. Hemos llevado a cabo una desacralización de dicho arte, pero mantengo la pregunta sobre la relevancia de mi trabajo. Es fuerte ¿sabes?, cuando hay millones de mexicanos que no tienen qué comer y no tienen servicios de salud, que no pueden resolver sus necesidades más básicas”.

La plática toma rumbo y nos conduce al tema de la #gratuidad y de la producción cultural online, como parte del fenómeno que viven grupos artísticos y culturales, que suben sus trabajos en redes sociales: “No creo que sea la solución a largo plazo, te soy muy sincero. Ahorita es el fenómeno, estamos en casa, nos conectamos a un concierto que ofrece un grupo, un ensamble, lo disfrutamos, lo aplaudimos, pero también debemos ser conscientes y preguntarnos, como artistas y productores, por qué lo hacemos, cosa que remite a mi cuestionamiento personal. He tenido oportunidad de ver a colegas ofrecer su trabajo sin objetivo más que el de publicitarse, de generar incluso fama, sea local o nacional, pero ¿qué le estamos aportando a la sociedad? Está ganando otro fenómeno que es el de la inmediatez, hacer y producir mucho, y luego subirlo a la red. Hacer mucho y muy rápido no significa que se estén haciendo bien las cosas”.

Menos visiones románticas, más visiones empáticas

García comenta que la visión de un gran sector de artistas, tanto nacionales como internacionales, sobre la idea de que el arte salva vidas, subestima la realidad que viven aquellos que se encuentran en una situación vulnerable:

“Es una visión simplona y romántica, esa de que el arte salva vidas. Créeme que si a mí me dijeran que cada vez que dirigiera un concierto se salvaría una vida, no tendría problema en hacer un concierto tras otro. Pero la realidad no es así, por eso mi pregunta, cómo hago para que mi actividad, como director de orquesta, beneficie a personas en situación crítica.

Y déjame te digo que, si en estos momentos las políticas se enfocan en salvar vidas, reduciendo presupuesto para el sector cultural, adelante, yo no tengo problema alguno. Si se trata de salvar a personas, yo lo apoyo. Pero también soy consciente de los recortes que sufrirá el sector, entonces nos pone a considerar futuras políticas más adecuadas, para estar protegidos ante un embate como el que sufrimos hoy”.

Sin empacho, García habla sobre si él es uno de los artistas que se encuentran, tanto en una etapa de reflexión como creativa: “Me siento en un lugar no creativo en estos momentos, para serte sincero. Las primeras dos semanas del confinamiento pensé que sería un tiempo ideal para tal cosa, para comenzar a gestionar planes, pero pasan los días y no es así. Pero también veo el lado positivo, no me desespero porque entiendo que será un parteaguas importante en mi vida, tanto personal como profesional. Llevo ya a cuestas un proceso de dos años de reflexionar mucho acerca de mi labor, entonces esto de preguntarnos lo que hacemos, para qué lo hacemos, con qué fin, es necesario. La crisis nos dirige a valorar lo importante en la vida: la familia, los amigos, la salud, tanto física como mental.

Estoy más a la expectativa, guardo mis reservas, aunque me emociona pensar sobre el cambio que viene y lo que haremos en el mundo. El replanteamiento que tenemos al frente es grande, debemos buscar ser empáticos con los demás. Yo sé que al salir de esto, seré distinto para con mi familia, amigos, alumnos, colegas, y es ser una mejor persona, darme de forma distinta a todos ellos”.

Luego de poco más de una hora de plática, de intentar llevar una charla lo más cercana posible a la normalidad, recordando algunos conciertos que recientemente dirigió, Lizandro comenta: “He repasado mucho una frase que dice #NinaSimone en una entrevista que le hicieron alguna vez, que volví a ver hace poco, cuando le preguntan sobre su actividad como artista, sobre hacer música. Ella dice que es indescriptible, así como cuando uno se enamora no hay manera de describirlo, solamente quien lo ha experimentado sabe con certeza a qué se refiere. Pero que, con esa aura indescriptible, algo se acompaña y es un sentimiento de libertad. Dice ella entonces que ser libre es no tener miedo. Creo que todos, estos días, queremos ser verdaderamente libres y no tener miedo…espero ansioso el día”.

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