AMLO: una visita llena de protestas, promesas y esperanza


Andrés Manuel López Obrador en su inicio de campaña en Ciudad Juárez 2018 / Foto: Ciela Ávila /

El pasado 10 de enero el presidente de México visitó por segunda ocasión la frontera Ciudad Juárez- El Paso, varios grupos aprovecharon para manifestarse

Texto por José David Estrada y Ciela Ávila


Había pocas personas, era el décimo día de enero y el reloj marcaba la una de la tarde. Aún faltaban tres horas para que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se presentara en el Gimnasio del Colegio de Bachilleres ubicado en el Parque Central Hermanos Escobar.

Nubes grises arribaron antes que el mandatario. Burbujas de hielo se disolvieron en el pavimento arrugado y se adhirieron a las venas negras que recorren la ciudad por el subsuelo. Frente al gimnasio había personas que lo esperaban y no eran precisamente simpatizantes. Mientras tanto, el presidente se encontraba reunido con empresarios y trabajadores en una maquiladora. Era la segunda ocasión que visitaba el municipio desde su inicio de campaña realizado en el monumento a Benito Juárez.

A las dos de la tarde cientos de personas llegaron en camiones: adultos mayores, niños, jóvenes, señoras y señores. Algunos llevaban comida entre las manos. Todos los pasajeros recibieron una calcomanía para poder entrar al gimnasio.

La calle aledaña al recinto estaba ornamentada por tractores, mantas y cartulinas. Cuerpos bronceados posaban sobre máquinas enlodadas, humanos de medio metro gritaban “no a la mina” a las personas que pasaban. Eran habitantes de Samalayuca instalados en hilera, reunidos para expresar su rechazo a “La Gloria”, el proyecto minero que una empresa canadiense quiere construir en su localidad.

Conforme avanzaban los minutos, más personas llegaban a un recinto listo para recibir máximo a 5 mil asistentes. Durante el evento se sintió que la figura de Andrés Manuel López Obrador es de matices; caminó entre odio y amor, no se sabía si lo seguían para reclamarle o darle un abrazo. Los ediles del municipio y estado no se quedaron atrás, los presentes mencionaban sin cesar; “fuera Armando cagada” y “Corral roba viejitas”, frases icónicas que provocaron sonrisas traviesas hasta en los asistentes más neutros.

A las cuatro con quince, una camioneta gris llegó al lugar; se estacionó frente al gimnasio. Un corral blanco estaba listo para guiar el trayecto del mandatario. El desorden se apoderó de los cuerpos presentes, eran una masa; ola de colores chocando con una roca sobre ruedas. La gente se emocionaba por ver su cabellera blanca a través del cristal, parecía que una estrella de rock estaba a punto de pisar su mismo suelo, de respirar su mismo aire.

Cuando AMLO bajó de la camioneta los asistentes se pegaron a las vallas protectoras, se movían por todos lados, como abejas buscando hueco en un panal. Corrían para ver a un hombre caminar dentro de un corral. Manos danzaban por el aire, quizá nunca vuelvan a estar tan cerca del mandatario federal; solas, con carteles, con carpetas, con papeles. Rostros saltaban entre el mar de personas, intentaban no ahogarse, pedir una foto, manifestar de forma rápida sus problemas.

Andrés Manuel López Obrador tomó algunos sobres, miró de forma rápida documentos, devolvió saludos. Su cara era serena, como si ya estuviera acostumbrado a las multitudes. Los rostros de las personas atendidas cambiaron considerablemente, como si la espera hubiera valido la pena. En contraparte, los asistentes que no lograron entablar diálogo se mostraron molestos, decepcionados; gritaban desesperadamente a sus acompañantes para que intentaran comunicarse con el presidente. Los ánimos se calentaron; hubo una pelea entre dos hombres.

El recorrido del presidente desde el estacionamiento hasta la entrada del gimnasio duró unos minutos; las consignas de los manifestantes musicalizaron su breve caminar, se turnaban para gritar “vivas se las llevaron”, “no a la mina” y más. Afuera se quedaron personas que luchaban por entrar, los organizadores vociferaron “ya no hay lugar”.

AMLO llegando al Gimnasio del Colegio de Bachilleres / Foto: Ciela Ávila /

¿Qué dijo AMLO?

Luego de recordar que en esta ciudad realizó su arranque de campaña, mencionó algunos acontecimientos históricos por los que el viejo Paso del Norte es importante para el país. Agregó que este municipio es un “lugar cosmopolita” por ser una zona compuesta de inmigrantes mexicanos. Explicó en qué consistía la Cuarta Transformación y destacó que su principal objetivo es no permitir la corrupción, la impunidad, tener un gobierno austero y la iniciativa de llevar el proyecto de estado de bienestar a la constitución. También habló sobre el programa Jóvenes Construyendo el Futuro e hizo énfasis en la importancia de la familia; se refirió a ella como:

“La institución más importante de seguridad social de México”.

El ambiente de tornó incómodo cuando expresó que había buena coordinación entre su gobierno y el de Javier Corral, pues los abucheos se apoderaron del lugar. AMLO mencionó no estar de acuerdo con las expresiones del público porque “la patria va primero”. Y, casi para finalizar, dijo que en el caso de la mina en Samalayuca “no se va a hacer nada en contra de la voluntad del pueblo”; a la secretaría de economía, Graciela Márquez, se le dio la orden de quedarse para hablar con los y las manifestantes. Apenas se dio por terminado el evento, las personas salieron del lugar.

Las otras voces

El discurso oficial no fue lo único que se escuchó en el gimnasio. Había voces que perforaban la piel como navajas, miradas que gritaban, rostros desfigurados por el dolor. Eran visibles, aunque la justicia fuera ciega. Estaban ahí, algunos ruidosos otros inertes buscando la mirada del político más poderoso del país; madres cargando la foto de una hija desaparecida, padres envueltos en una pesquisa, colectivos exigiendo el respeto al medio ambiente, entre otros.

Patricia Cardoza Moreno, mamá de Sonia Ávila, explicó que su hija murió por negligencia médica. Lleva 4 años y 3 meses si una respuesta de la fiscalía dijo que:

“No hay una declaración del médico que la atendió”.

Hace dos años logró hablar con el gobernador Javier Corral y hace dos meses el caso de su hija llegó a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED) estatal.

Marisela González no está con su familia desde el 26 de mayo de 2011, lleva casi una década desaparecida. Su hermana, Irma Beatriz, forma parte del Comité de Madres de Hijas Desaparecidas de Ciudad Juárez, fue al evento cargando una manta.

“Mi presidente me ha cerrado las puertas [...] el gobierno municipal no nos dejan pegar pesquisas en Ciudad Juárez porque nosotros somos una leyenda urbana”.
Irma Beatriz sosteniendo la manta con el rostro de su hermana al final del evento / Foto: Ciela Ávila /

José Antonio Rivera es habitante de la Ampliación Juanita Luna, dijo que Arturo Ayala, director de Asentamientos Humanos, les dio los terrenos en donde viven. Acudió al evento en busca de una carta de posesión, mencionó que no tienen luz, agua y seguridad pública. Agregó que el presidente municipal, Armando Cabada, quiere desalojarlos para vender los terrenos a la federación. “Nosotros queremos pagar, y no queremos vivir de a gratis”, mencionó.

José Antonio protestando al final del discurso de AMLO / Foto: Ciela Ávila /

Nora Edith Moreno, maestra del sistema federal, fue al evento con sus compañeras para manifestarse por un pago atrasado derivado del cargo como asesor técnico pedagógico:

“Llevamos 14 meses sin el pago de un incentivo por el trabajo”

Lograron entregar oficios sobre sus casos a servidores públicos en el evento.

Grupo de maestras expone sus demandas / Foto: Ciela Ávila /

Para José Coronado, del colectivo Maestros Unidos, esta fue la oportunidad perfecta para expresar su problemática con el presidente. Desde hace un tiempo, mencionó, los maestros no tienen atención médica. Así mismo, expresó que de seguir está situación, los trabajadores planean tomar acciones para evitar que el problema continúe.

Patricio A. fue al evento para manifestar su inconformidad por la perforación indiscriminada de pozos. Vino desde Ejido Constitución y Galeana, entre el municipio de Villa Ahumada y Buenaventura.

“La familia LeBarón está destruyendo el medio ambiente y está acabando con nuestra cuenca hidrológica”.

De acuerdo con Patricio A. el ejido está compuesto por mil ejidatarios y el agua está concesionada desde 1967, han ido a la Ciudad de México y a Chihuahua para resolver el problema sin obtener una solución. “Hemos tenido enfrentamientos con los LeBarón; nos han balaceado”.

Protestan contra la familia LeBarón / Foto: Ciela Ávila /

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