Acuarela, el arte de la delicadeza


Muchos conocemos y hemos escuchado hablar sobre las distintas técnicas para pintar que existen. Sin embrago, muchas veces no entendemos o visualizamos las diferentes ramas en las que se dividen. Algunas técnicas son al lápiz, óleo, pastel y, la que más me apasiona, la de acuarela.

Pintar con acuarela es como dibujar en el agua. Cada trazo que haces en ella es como una ola de distinto color y tonalidad. Consiste en mojar el pincel con agua y luego impregnarlo del color de la pastilla que decidas. Los trazos deben de ser siempre muy tenues para luego irle añadiendo más color y matiz, pero poco a poco. En ocasiones puedes comenzar mojando el papel completamente, en lugar del pincel, y luego comenzar a crear arte. El chiste está en que todo parezca transparente. Esto es lo que diferencia esta técnica de las demás.

Un tip muy bueno es comenzar con el fondo de tu obra y luego ir hacia enfrente. Esto crea el efecto de que existe una dimensión de profundidad en ella. También requiere algo de paciencia. Es recomendable que dejes secar un poco las capas que has puesto de pintura antes de agregar otra porque después se combinan los colores y en ocasiones no queremos que esto suceda.

El arte en acuarela es, para mí, un deleite para la vista, no sólo porque todo el arte es lindo, sino por la delicadez y sutileza que proyecta.

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