8.0 Serendipia (literatura)

La madera joven y melancólica Reseña de Noruwei no Mori (Norwegian Wood) de Haruki Murakami

Por eso estoy escribiendo. Soy ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito

Toru Watanabe

¡Internautas, precaución! Si deciden googlear Tokyo Blues, es posible que encuentren una canción de Tito Puente o de Horace Silver. Pero mucho más probable es que encuentren la obra aquí reseñada, acompañada del nombre de su autor. Pero llamémosles a las cosas por su nombre pues Tokyo Blues no es más que el hispanizado título otorgado a la novela de #HarukiMurakami cuando se editó, por primera vez al español, en 2005. Su nombre, su verdadero y auténtico nombre es Noruwei no Mori, que en anglosajón se traduce como Norwegian Wood.

Dos lecturas a la novela de Murakami en menos de un año no eran necesarias. Sin embargo, los recientes sucesos provocados por el pequeño bicho llamado #COVID19 (cuarentena, distanciamiento social, no salir de casa) y la extrema vergüenza que sentimos al dejar olvidada la sección de nuestros amores, dieron pie a tomar el texto de poco más de trescientas páginas y releerlo con gusto. Pero comencemos por el principio.

Haruki Murakami/ Imagen de DiarioVivo.com /

Haruki Murakami, el que casi logra el Nobel, el que se repite constantemente, el que elogia la cultura occidental, el que todo mundo ha leído. No, queridos lectores, esas no son afirmaciones propias sino de muchos otros con los que, con el paso de los años, hemos compartido nuestra opinión acerca del canon literario del nacido en Kyoto

Muras (como acá le decimos de cariño) comenzó a escribir a mediados de 1970 y según sus biógrafos oficiales – incluida su página web - la comezón literaria arrancó luego de ver un partido de beisbol. Ver a Dave Hilton conectar un hit para lograr la segunda base fue, en propias palabras del autor, la madre de todas las inspiraciones para comenzar a escribir cuentos y novelas.

Años después (1987 para ser exactos), se edita en Japón una novela que arrasó en ventas y la convirtió en una biblia para los jóvenes nipones de la época. Nacía entonces el monstruo, el #Godzilla de la literatura contemporánea japonesa que, con el paso del tiempo, llegó al resto del mundo. Fue por obra y gracia de Tusquets y Anagrama que llegó al de habla hispana.

“La memoria es algo extraño”, dice Toru Watanabe, protagonista de #NorwegianWood y una especie de doppelgänger del escritor. La historia, contada en primera voz por el personaje principal, recorre varias calles y zonas del Tokyo de finales de los sesenta. Fue aquel un pasaje del tiempo donde la turbulencia social, económica y cultural hacía de las suyas, donde ser joven significaba disidencia y rebeldía. Imaginemos ahora el Japón de la posguerra, ya industrial y renacido de las cenizas nucleares, apropiado por los yankees. El recorrido es físico, pero también es literario, musical, gastronómico y emocional. Éste último es el más importante y el que ronda en todas las páginas.


Las versiones japonesas de su novela / Imagen de HarukiMurakami.com /

Watanabe habla, de menor a mayor importancia, de su vida familiar, escolar y sentimental. Habla de su amor y fidelidad hacía Naoko, la novia de su mejor amigo, Kizuki. Habla de Midori, la chica que conoce en la universidad y con la que entabla una amistad. Habla de Nagasawa, otro amigo y playboy adinerado, novio de Hatsumi. Habla de Reiko, mujer madura que conoce por Naoko. Y todo eso lo habla desde la extrañeza de la memoria, que llega cuando está en sus 37 años – maduro escritor prolífico - y detona luego de escuchar la famosa canción de #TheBeatles, la que da nombre a la novela.

La obra de Murakami es una visión personalísima de su juventud, del constante devaneo entre el cumplimiento de expectativas personales, familiares y sociales cuando se es joven, con la interferencia de misteriosas y poderosas fuerzas que ocupan la primera plana de todo ser humano y que todos conocemos en mayor o menor medida: amor, amistad, sexo, vida y muerte

Watanabe es un tanto estoico, melancólico, introvertido y muy inteligente. Gusta del jazz – durante toda la obra se mencionan a grandes compositores del género -, lee muchísimo – lo mismo resulta con la literatura, hay mención de varios autores y sus textos – y, a sus 18, no tiene idea de lo que quiere para su vida, que no es tan distinta a la del resto de los jóvenes alrededor del mundo.

Es posible encontrar ahí la afinidad que tiene la obra ficcional de Murakami con el sector joven, porque les habla en su propio idioma. Pero no hablamos de argot juvenil sino ese lenguaje de los sentimientos acallados – hoy más que nunca – por el constante bombardeo de exigencias nacidas de la sociedad de consumo, que alteran las conciencias y trágicamente definen la vida de millones. El escritor japonés no es Xavier Velasco, ni su novela emplea ese espécimen lingüístico que recurren muchos para atraer a las masas con intenciones meramente recaudatorias disfrazadas de cultura literaria alternativa.

Murakami habla a los jóvenes desde una voz joven, nostálgica e interior, aunque con sus respectivas diferencias culturales. Watanabe convive con el amor y el dolor que provoca enamorarse profundamente por primera vez; con la confusión de no saber cuál es el mejor rumbo a tomar para llegar a una vida adulta productiva; con aquellas ideologías conservadoras y radicales que movieron al mundo en 1960; con otros y otras que solo están de paso en su vida y ofrecen apenas momentos medianamente importantes; con la muerte que llega temprano y corta de tajo la vida de algunos a su alrededor. Watanabe convive consigo mismo, con su soledad, confusión, esperanza, apego y emoción.

Norwegian Wood no es una obra condescendiente ni facilona. No es ese tipo de “literatura para jóvenes”, como equivocadamente se le nombra a una serie de publicaciones que los últimos 15 años han pululado en estanterías de tiendas departamentales, con miras a convertirse en bestsellers apuntando a la cima rancia del blockbuster hollywoodense.


El escritor es melómano del jazz / imagen de Pinterest.com /
Norwegian Wood contiene grados de complejidad, genera arcos narrativos interesantes y abre el camino para leer y escuchar a clásicos. La novela de Murakami puede ser la puerta de entrada a otras lecturas mayores, de gran calado. Puede guiar para luego tomar libros de Raymod Carver o Kurt Vonegut

Es también antesala a su (ahora sí) obra más compleja y críptica, más elaborada y extensa: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Kafka en la orilla, 1Q84 y varios de sus cuentos, como aquellos reunidos en Sauce ciego, mujer dormida y El elefante desaparece.

Dato de interés. Los lectores encontrarán, durante varios momentos de la novela, que Watanabe y compañía se entregan a la comida de forma continua en su caminar ficcional. No por ser personajes creados para el papel dejan de tener hambre, ¿cierto? Y con eso en mente nos damos la licencia de comparar la novela con el #obento (también conocido como #bento): platillo colorido, compacto, sutil, para comer en cualquier lugar, con la cantidad suficiente de alimentos para satisfacer el hambre, pero con las ganas de probar otro en corto tiempo. Así es Norwegian Wood de Haruki Murakami, seguros estamos que después de leerla se quedarán con ganas de más.


¡SERENDIPIA!

Los textos y obras del literato nipón son puentes para explorar otras nacidas en el seno de otros medios como el cine, la música y la literatura. Son sujetos de adaptación cinematográfica, como Norwegian Wood en su versión cine dirigida por Tran Anh Hung en 2010, donde destaca la banda sonora compuesta por el #Radiohead Johnny Greenwood. Antes fue el cuento Tony Takitani, dirigido por Jun Ichikawa en 2004 y recientemente, en 2018, el surcoreano Lee Chang-dong dirigió Burning, libre adaptación del cuento Quemar graneros. Tres formas fílmicas para acercarse a la literatura del japonés.

Leer su obra nos remitió al Japón ficcional de un director oriundo de Texas. Por tanto, nuestra siguiente entrega la dedicaremos a un filme excepcional: Isle of dogs de Wes Anderson. Un stop motion emotivo, andersoniano en el stricto sensus de la palabra y que estamos seguros abrirá otra serendipia en el porvenir. Hasta entonces.

4. Portada de la versión hispana por Tusquets / Imagen de Amazon.com /

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