7.0 Serendipia (música)

Alma orgánica, alma pura Reseña del disco Rubber Soul de The Beatles

A mi Padre

Busquen un recuerdo de antaño, uno de gran carga emocional. Ahora, exploren la memoria para agregarle una melodía, una canción. Habrá cientos, estamos seguros, pero si nos permiten aconsejarles alguna que se incluye en el disco que a continuación reseñaremos, posiblemente demos en el blanco en cuanto a emparejamiento de recuerdo/canción refiere. La serendipia de esta ocasión nos representa una labor titánica pues de estos cuatro y su música se ha dicho todo en los últimos 50 años y seguramente no existe en el mundo persona alguna que, por lo menos, no los haya escuchado nombrar alguna vez. A toda hora, en cualquier momento y/o situación, la música de #JohnLennon (Liverpool, 1940), #PaulMcCartney (Liverpool, 1942), #RingoStarr (Liverpool, 1940) y #GeorgeHarrison (Arnold Grove, 1943) es indiscutiblemente oportuna, incluso necesaria.

Desde el primer sencillo hasta el material discográfico más reciente e inédito (sin contar tantísimas reediciones, remasterizaciones, readecuaciones y otras tantas “ones”), la discografía de los cuatro de Liverpool le ha dado la vuelta al mundo y ha sido reseñada en incontables ocasiones. Pero de una reseña a otra, el valor reside en las características tan especiales que genera el sonido del disco en el escucha y posterior reseñador. En nuestro caso, el sexto álbum de estudio es el más adecuado, sea por mantener el caótico orden de nuestra sección y porque 54 años después de su salida, genera tanto al interior de cualquiera, llámese alma y corazón. Pero antes, un poco de historia.

Los furiosos sesentas corrían, el mundo cambiaba, la sociedad despertaba y la generación más joven se enfermaba de la manía provocada por los músicos ataviados en trajes estilo mao y cabello mop-top (para una mayor referencia acerca de dicha “enfermedad”, los invitamos a leer La manía que enfermó a millones).

El movimiento hippie se avecinaba, las guerras provocadas por las grandes potencias eran rechazadas y el amor representaba la única e imperativa salida a los enormes problemas mundiales (Love is all you need, ¿qué no?). #TheBeatles habían sobrepasado el éxito discográfico, eran reyes en todo el planeta, lo tenían absolutamente todo ¿qué más podían hacer?
The Beatles / Rolling Stone Magazine /

Luego de la salida de Help!, soundtrack que acompañó su segundo largometraje del mismo nombre, la banda decidió meterse al estudio y explorar (si acaso experimentar) un poco más en composición, arreglos, lírica y producción. Atrás habían quedado las canciones simplonas de amor acaramelado y sencillos que arrebataban a cualquier otro artista el top five de todas las listas. Musicalmente, A Hard Day´s Night significó el gran salto para Lennon, Macca y Harrison como compositores pues todas las canciones les pertenecían (en discos anteriores integraban covers de sus ídolos). Beatles for sale, el siguiente en la lista oficial, representó el acercamiento al folk estadunidense vía Bob Dylan. La mezcla de los mencionados puede escucharse en Help! El mundo cambiaba y los #FabFour querían contribuir desde el ámbito músical.


Portada de Rubber Soul / The Beatles /

#RubberSoul comenzó a grabarse con miras a ser lanzado en diciembre del ´65. Si bien la disquera presionó para que la salida de la placa fuera lo más rápido posible, los músicos hicieron caso omiso, dedicándose a componer y trabajar en el nuevo material. Mención especial merece el consumo de marihuana que los cuatro ya habían adoptado, cosa confirmada tanto por ellos como por la gente que los rodeaba entonces. Desde el Beatles for sale ya le guiñaban el ojo a “Mary Jane” (gracias, Bob) y también se dice que los fumes constantes catalizaron de gran manera la forma en cómo componían, sobre todo en John.

El primer track, cortesía de Paul, es una rendición un tanto soul a los músicos afroamericanos que ellos tanto idolatraban. Drive my car es una corta historia musicalizada, apenas de dos minutos y medio, hablada en primera persona, con un beat envolvente, líneas de bajo impredecibles, solo de guitarra exquisito, cencerro y pandereta incluidos. Interesante también es el innuedo que rodeaba a la letra, estilo muy propio de los blueseros de los cuarenta: wourkin for peanuts is all very fine, but I can show you a better time. ¿Quieren sugerir algo de forma sexual pero nada directo? Déjenselo al acaramelado Paul en el primer track.

Norwegian Wood (This bird has flown) es una pieza mágica. John desata emociones con esta balada, tan melancólica, profunda y sencilla. I once had a girl or should I say, she once had me.

Dos minutos son suficientes para reconocernos pequeños ante esa inmensidad emocional que solamente Lennon podía fabricar con su voz y guitarra Epiphone. Medio siglo después sigue siendo una obra cumbre, incomparable.

Musicalmente la sorpresa la dio el místico George y su sitar hindú. Verán, hoy es casi imposible pasmarse cuando se escucha una nueva canción pop (The Beatles nunca dejaron de ser artistas de ese género) que rompa convencionalismos de cualquier tipo, ya no decir musicales. Harrison lo hizo al incluir en momentos un riff con su nuevo instrumento, que lo llevaría por senderos bastante trascendentales (en cuerpo, alma y composición) años después y permitiría el cruce entre el sistema musical oriental y la industria de la música pop en occidente. Sí, culpen a los de Liverpool por ser quienes le pusieron soundtrack de fondo al movimiento #FlowerPower (Hare Krishna, Hare Krishna) y por ser los padres de Paint it black de #TheRollingStones.


Harrison con su primer sitar hindú / The Beatles /

Después, You won´t see me de Macca, una balada rock/pop aderezada con piano, punteos de guitarra en síncope y muy buenas voces corales. Los oh la la´s son excepcionales mientras que Paul canta Though the days are few they´re filled with tears, and since I lost you, it feels like years. Una canción básica, no de relleno pero tampoco de esas que se encuentran en listas tipo “100 mejores canciones de The Beatles”.

El cuarto track es otra cumbre lírica de Lennon.

Nowhere Man, una balada existencial que el mismo John explicó cientos de veces haber escrito en uno de esos momentos donde se preguntaba quién era, que hacía en el mundo, cuál era su propósito. Preguntas que todos a los 25 años (sí, Johnny tenía esa edad cuando la escribió) nos hemos hecho, si no es que antes.

Aquí el festín se encuentra en lo vocal pues los cuatro (creo en Ringo, nunca me ha decepcionado) conforman coros que pasaron a la historia. El sonido Rickenbacker 12 cuerdas de George es claro, contundente, simplemente irremplazable. Y la letra que reza Nowhere man please listen, you don't know what you're missing. Nowhere man, the world is at your command. ¡Uff!

En cada disco de los Fab se disponía un espacio para que George integrara una o dos piezas de su autoría. Think for yourself es en Rubber Soul uno de dos ejemplos. Con el tiempo, el quiet beatle desarrolló un increíble potencial musical y lírico. En este disco hay claros indicios y la quinta pieza lo demuestra. Una canción con el sonido del bajo procesado por el efecto fuzz, maracas, pandereta, voces corales y el distintivo timbre vocal de Harrison. Do what you want to do and go where you're going to. Think for yourself cause I won't be there with you. Una letra bastante dura, dirigida a quien no piensa por sí mismo pero que tiene tiempo de reencauzar intenciones en el camino: The future still looks good and you've got time to rectify all the things that you should. Complemento importante es el dinamismo de Ringo en la batería.

The Word, siguiente en la lista, es el himno del movimiento Peace & Love incluso antes de que existiera tal cosa… así de adelantados estaban estos cuatro. Spread the word and you'll be free, spread the word and be like me. Spread the word I'm thinking of, have you heard the word is love? Directa y desatada, John le pone énfasis a lo que él entonces creía necesitaba el mundo: AMOR. Posiblemente la pieza más rocker del disco, con un bajo adiestrado por el zurdo Paul, punteos y riffs discretos de George, batería todavía más dinámica por parte de Ringo y un órgano súper hippie cortesía del roadie Mal Evans.

Esta canción fue invocada entre un cúmulo de bandas del momento, a unas les fue mejor que a otras. Un claro ejemplo de lo que podía hacer la influencia Beatle en otros es con la vapuleada banda #TheMonkees y su (I`m not your) Steppin´ Stone del ´66, aunque la autoría le pertenece a Tommy Boyce y Bobby Hart. Pobres monos.

El lado A termina con Michelle, la afrancesada balada acústica de Paul. Michelle, ma belle, sont les mots qui vont tres bien ensemble, tres bien ensemble. La segunda mejor canción de McCartney en el disco (ya mencionaremos la primera), una especie de homenaje al chanson francais con sonidos de guitarra acústica y coros profundos. Reconocemos en Paulie la capacidad para componer baladas románticas que pegan directo al corazón y esa versatilidad vocal que tenía entonces, de sonar como bluesero a homenajear (un poquito, sin exagerar) a crooners galos como Serge Gainsbourg o Jacques Brel. ¡Bravo, Paul!


Paul y Jonh durante las grabaciones / The Beatles /


El lado B le pertenece a Ringo… o al menos los primeros tres minutos. What goes on es la country brit song del baterista más carismático que ha dado el Reino Unido. Con la ayuda de sus amigos (wink, wink), Ringo compuso y cantó la parte que le correspondía de manera sobria, sin buscar momentos elevados que lo pusieran en la posición de frontman (The Beatles nunca tuvieron uno). Una pieza “mueve cabezas”, sencilla como el propio Ringo.

Luego llega Girl, delicada y otra vez melancólica pieza cortesía de John. El “homenaje” a una chica que se sabe bella pero que es sumamente caprichosa; que enamora para luego dejarnos caer al piso de forma estruendosa. She's the kind of girl you want so much, it makes you sorry still you don't regret a single day. Grabada casi en su totalidad con guitarra acústica, Lennon se atreve a incluir el sonido que hace aquel que aspira y fuma un porro luego del Girl, Girl. Coros sin iguales y una voz suplicante, la de un hombre que cuenta la historia de la chica que lo vuelve inoperante pero que recordarla es pura satisfacción. El outro, excepcional cruce de guitarras por medio de una escala, nos lleva a imaginar esos sonidos extenderse por el aire, como el humo de…tabaco.

I´m looking trough you es la mejor canción de Paul en Rubber Soul. Dos partes la componen: la primera, una sección un tanto delicada vocalmente, aunque se canta en forma de reproche; la segunda, con un riff y órgano bastante rocker, al igual que la voz. Lo genial es que no deja de ser una folk song. I'm looking through you, where did you go. I thought I knew you, what did I know. El desencanto del amor magníficamente compuesto por Macca y otra vez su versatilidad vocal ¡Bravísimo, Paul!

Después, la que podemos considerar la mejor canción de la banda en ese momento de su historia, que solamente un genio como John Winston Lennon produciría: In my life.

Aquí la banda parece coordinarse con el universo entero para grabar una de las baladas más hermosas del siglo XX. Introspección y amor, el agradecimiento de un ser humano a otro por alcanzar el nivel máximo de amor por sobre todas las cosas. Olviden por un momento lo que creen saber de música y déjense llevar por 86 segundos de lo más bello que jamás escucharán.

Though I know I'll never lose affection for people and things that went before. I know I'll often stop and think about them… In my life, I'll love you more. No hay pensamiento, solo sentimiento. Y ese piano acelerado que parece clavecín cortesía de Sir George Martin, el quinto (no hay más) Beatle, nos remueve y remueve sentimientos.


John Lennon en sesión / The Beatles /

El disco comienza a despedirse a partir de Wait, pieza básica con demasiada percusión de mano que comparten Paul y John vocalmente, como en los viejos tiempos. Pieza parecida a You won´t see me en el aspecto de no ser de las mejores pero que contribuye a que Rubber Soul sea un todo.

Después llega el primer gran acierto como compositor de Harrison con If I needed someone.

Para algunos, una pieza repetitiva (está prácticamente sostenida en el tono de Re mayor); para otros, la muestra de madurez que poco a poco alcanzaba George. La antesala a una de las piezas más increíbles que años después él construiría e incluso con la que opacaría a sus compañeros: Here comes the sun. Pero esa es otra historia.

Rubber Soul cierra con Run for your life, canción de la que John renegó poco después, etiquetándola incluso como una de sus peores piezas. Funciona, musicalmente hablando, aunque en materia de letra es un desacierto tremendo pues parece el himno de un machista maniaco… tal vez exageramos pero algo como Well, I'd rather see you dead, little girl than to be with another man nos pone a pensar bastante. Otros tiempos, sociedad distinta, país extranjero, que sabemos nosotros; pero definitivamente la letra deja mucho que desear.

Una reseña tan extensa solo es posible cuando se habla de una banda como The Beatles. Un disco como Rubber Soul ha hecho correr ríos y ríos de tinta pues fue la transformación de la banda frente a los nuevos tiempos que ya tenían encima. Por supuesto el disco fue un éxito rotundo, alcanzando los primeros puestos en donde se pusiera en venta y reportándole a la disquera ganancias millonarias.

Visualmente también fue un acierto pues la portada es la primera que no lleva el nombre del conjunto, únicamente el del álbum en esas letras psicodélicas diseñadas por Charles Front que después formarían parte de las herramientas comunicativas del movimiento hippie. Los cuatro, ataviados a la moda de entonces en una fotografía deformada y en contrapicada cortesía de Robert Freeman, lucen serenos y seguros.

Algo que llama la atención es que Lennon es el único que observa a la cámara mientras que el resto dirige su mirada hacia la izquierda. Parece como si nos dijera “sí, aquí estamos, somos todo eso que representa este momento”.
Foto original para Rubber Soul / Robert Freeman /

Para nosotros, queridos lectores, Rubber Soul es la primera parte de una trilogía que se completa con otros dos títulos magníficamente bien logrados: Revolver y Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band. #RubberSoul, el sexto editado en el Reino Unido (la industria estadunidense fue más arbitraria, editando otros para generar más dinero), es el parteaguas en la carrera de los cuatro de Liverpool por ser una obra cercana a lo conceptual y no solo un conjunto de sencillos o banda sonora para una de sus películas. Fue el primer disco donde tuvieron control artístico completo, desde la producción (acompañados de George Martin) hasta la selección del arte que acompañaba el vinil. Podemos seguir hablando de la obra pero dejaremos que ella les hable a ustedes.

A todos aquellos que ya la conocen, por favor zambúllanse en el sonido de uno de los mejores discos jamás hechos; a los que nunca han tenido oportunidad de escucharlo completo y de corrido, les decimos que la envidia nos corroe pues la primera vez que se escucha a The Beatles es casi como una reacción alquímica en los oídos.

Y a partir de ese momento, cualesquiera de sus canciones podrán ir de la mano con los mementos que comiencen ustedes a gestar en este preciso instante. Así The Beatles, hoy y siempre.


¡SERENDIPIA!


¿Quién no ha sido influenciado por #TheBeatles? Música, pintura, cine, artes plásticas, todas las expresiones artísticas posteriores posiblemente tengan un átomo referencial a lo generado por esos cuatro. En literatura contemporánea hay casos específicos y la canción Norwegian Wood es prueba de ello ya que fue pieza esencial para que el japonés #HarukiMurakami escribiera una de sus novelas más conocidas en todo el planeta. #NoruweinoMori, publicada en Japón en 1987, es la obra que encumbró a Murakami en su país y fue el bestseller que le permitió llegar a lectores occidentales algunos años después. Hoy es como la imagen beatle, para bien o para mal, en cuestiones literarias en todo el mundo. Y Norwegian Wood (despreciamos el tontísimo título de Tokyo Blues) será materia de reseña para la siguiente entrega. Hasta entonces, queridos lectores.


Fotograma del videoclip Paperback Writer / The Beatles /


Ficha técnica Rubber Soul. The Beatles. 1965. Producido por George Martin.

Label: Parlaphone/Capitol. Género: Pop, folk rock, rock. UK

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