6.0 Serendipia (cine)

Instrucciones para ser el amo y rebelde de la pantalla grande Reseña de la película The Wild One de László Benedek

Perdidos en viejos catálogos, hay filmes de calidad mediana que no lograron impactar lo suficiente para que hoy sean materia de estudio, análisis profundo o reediciones cínicas con miras a llenarle los bolsillos a las productoras/distribuidoras. Pero cuando en esos productos cinematográficos actuaron nombres que se ganaron un lugar en el Olimpo histriónico hollywoodense, la cosa cambia. Este es el caso de una película, adaptación de un cuento corto de Frank Rooney publicado en Harper´s Magazine, que cuenta con la presencia de uno de los actores mas icónicos que jamás pisaron el planeta. La película es The Wild One (1953), dirigida por László Benedek (Budapest, 1905) y el actor es Marlon Brando (Omaha, 1924).

Todavía hoy, Marlon sigue dando de qué hablar. Que si era bisexual, que si no le gustaba la fama, que si al final de su vida no tenía nada y se había vuelto loco. Cuestiones que no rasguñaron su genialidad actoral y que nadie, absolutamente nadie, puso en tela de juicio. Al húngaro Benedek le vino mucho muy bien contar con Brando como su protagonista en una película mediana que tiene todo para convertirse en una obra de culto. La historia presenta a Johnny Strabler (Brando), joven rebelde y líder de una pandilla de motociclistas que van por la libre, haciendo lo que quieren, cuando quieren, como quieren. Ambientada en 1953, Strabler y sus amigos llegan a un pueblo donde de inmediato son rechazados por ser unos hooligans sin quehacer, busca problemas y vagos. Los Black Rebels Motorcycle Club (BRMC) son una veintena de jóvenes, ataviados en jeans y chaquetas de cuero, con la insignia de su banda pintada en color blanco a la espalda, que desafían a cualquiera que se atreva a ponerse entre ellos y el camino. De todos, por supuesto, Johnny sobresale y es quien da las órdenes. Es el Jefe y nadie, absolutamente nadie lo contradice.

La historia tiene más tela de donde cortar pues es posible observarla como un documento sociológico de las relaciones de poder entre la juventud y la subyugante autoridad que ejercían los adultos de entonces. De cómo la rebeldía, de la que habló Albert Camus en su texto El hombre rebelde y publicado también en el año 53, era el único camino para deshacerse de los pesados grilletes impuestos por el establishment: vestir bien, estudiar para luego tener trabajo, comportarse, consumir y formar parte que la maquinaria capitalista, respetar a la autoridad cualquiera que sea el sujeto que la represente.

La rebeldía que, según Camus, era un NO rotundo a todo aquello que fuera imposición, rebeldía que se niega a la adoración según José Constante Bolaños.

Strabler y sus camaradas dicen NO a todo lo que huele a autoridad. Sin embargo, no deja de ser una historia ligera que rodea peliagudos temas como la violencia social y el acoso machista, y busca presentar en pantalla un conflicto un poco más simple y personal.

Al llegar al pueblo de Wrightsville y luego de pasar por otro llamado Carbonville, sede de una carrera de motocicletas y de donde uno de los amigos de Johnny “toma prestado” el trofeo del segundo lugar, los #BRMC causan a los ojos de los apacibles habitantes una serie de destrozos que comienzan con un altercado entre un senil ciudadano que atropella a uno de los Rebels por accidente. La tensión va en aumento pues el Jefe de Policía, de nombre Harry Bleeker (Robert Keith), es demasiado blando con los chicos según varios ciudadanos. Aunado a ello, otro grupo de “pandilleros” llega el pueblo y son nada más y nada menos que rivales de los #BlackRebels, lo que aumenta la tensión.

El líder de esa otra banda es Chino, interpretado por el también genial y entonces más joven Lee Marvin. Tanto Chino como Johnny traen añejos rencores y los resuelven a golpe limpio. Antes de que esto ocurra, hay un pequeño diálogo de Chino que dice “That´s better Johhny. You know I miss you. Ever since the club split up, I miss you. We all missed ya…you miss him? The Beetles miss ya. All the Beetles miss ya”, haciendo patente que el rencor no son más que celos porque Johhny se rebeló ante los más rebeldes, formando una nueva banda de motociclistas. Una cadena interminable donde la libertad de Strabler debe salir a flote y ser él la máxima autoridad de su entorno.

Los Black Rebels Motorcycle Club entonces deben quedarse en el pueblo unas horas para esperar a que su camarada atropellado sea examinado por el médico y proseguir su camino. Y eso le da tiempo a Johnny de conocer a Kathie (Mary Murphy), una joven decente y serena, representación de las buenas costumbres norteamericanas, que atiende el café donde los motociclistas se instalan para descansar, beber cervezas y divertirse haciendo mofa de los ciudadanos del pueblo. La Bella y la Bestia, representada en Kathie y Johnny, aunque lo único bestial que tiene Brando es brillar cuando aparece con esa chaqueta de cuero y gafas oscuras. En toda la película, Brando se muestra sereno, observador, un poco cínico, retador, callado. Desprecia al Jefe Bleeker a pesar de los intentos de éste por hacer las paces y pedirle que se vayan en paz, pero no desprecia a Kathie, aunque ella no se ve muy interesada en un principio por él, más allá de observarlo como un libre pensador que rompe las reglas y al que no le importa a dónde va, con que haya camino que recorrer y gasolina en su Triumph Thunderbird.

La película, apenas de 79 minutos de duración, se siente más extensa por la forma en como está montada, dándole tiempo en pantalla a las subtramas que se conectan al terminar la segunda parte de la historia, cuando el pueblo comienza a tomar justicia por su propia mano al ver que los motociclistas se “alocan”. Visualmente no es una gran obra, los planos son bastante básicos y sirven a la historia en su estructura más elemental. La banda sonora, compuesta por Leith Stevens, es de corte jazz y un tanto big band sugiriendo apenas unas notas de rock & roll, a pesar de estar en los cincuenta y que entonces era la música de moda en los Estados Unidos. La historia recae sobre los hombros de Brando, que se mantiene sigiloso al actuar. Los diálogos son bastante característicos de la época pues encontramos ese lingo juvenil estadunidense que contrasta con el buen hablar de los adultos. Hay dos o tres momentos bastante interesantes, que posiblemente formen parte de la wikiquote cinematográfica de Brando. Mientras Johnny y sus compinches están en el café divirtiéndose, una chica les pregunta qué significan las letras marcadas en sus chaquetas de piel, a lo que uno de ellos responde “It means Black Rebels Motorcycle Club”. Ella entonces dice “Hey Johnny, what are you rebelling against?” y segundos después el genial Brando dice cínicamente “What do you got?”. Ese momento es suficiente para entender que la rebeldía de la generación posterior a los baby boomers retaba lo que fuera que estuviera frente a ellos.

El “what do you got?” de Strabler es la constante búsqueda de la confrontación a la autoridad al no encontrar salida alguna a las imposiciones sociales de la época.

¿Qué hay que hacer entonces? Tomar la motocicleta y agarrar camino, rebelarse, no ser lo que ellos quieren que seamos, escupirles en la cara burlándonos de lo que son y nosotros nunca seremos. Pero la rebeldía tiene un costo y es la soledad. El agradecimiento más grande que puede hacerse a Benedek es que no construye su película sobre un posible amorío juvenil entre Johnny y Kathie, aunque sí hay un par de momentos medianamente románticos pero que se rompen por la frialdad del protagonista. Él no quiere ni desea amor, él no quiere deberle nada a nadie. Es un drama existencial con polvo en la boca, directo, nada más.

Dos años después de #TheWildOne se estrenó la que seguramente sí fue el estandarte fílmico de la rebeldía de la época en materia de narrativa cinematográfica. Rebel without a cause (1955) de Nicholas Ray (Galesville, 1911) presentó a un rebelde suburbano, azotado por la incomprensión familiar, más cercano al joven promedio norteamericano que la figura encarnada por Brando. Ese otro rebelde fue James Dean, también amado por los dioses pero que solo tuvo oportunidad de actuar en ocho películas (tres de ellas bien conocidas) antes de perder la vida en un accidente automovilístico a la edad de 24 años. El live fast, die young en su máxima expresión.

La película de László Benedek es necesaria para los que siguen y admiran a Marlon Brando, para aquellos que quieren conocer a fondo su capacidad actoral y visceral posterior A Streetcar named desire (1951) y anterior al hitazo espectacular llamado On the waterfront (1954). Fue una catapulta visual para Marlon, fortaleciendo aún más su figura icónica. Hasta la fecha, si googleamos “Marlon Brando jacket”, la primera imagen que obtendremos será la de Johnny Strabler en blanco y negro sobre su motocicleta, con guantes negros, observando sereno un punto lejano, tan cool y genial, como todo un rebelde cínico, carismático, inalcanzable, con o sin causa.

¡SERENDIPIA!


Amigos lectores, el hallazgo único y afortunado que encontramos en #TheWildOne tuvo que esperar alrededor de 24 años para ser escrito. Para los dichosos que atestiguamos la transmisión televisiva de The Beatles Anthology en noviembre de 1995 a través de la cadena ABC, recordaremos que, apenas comienza el documental y después del número musical de In my life, aparece la secuencia donde Chino le dice a Johnny “…the Beetles missed ya”. Pasado un tiempo del documental, cuando se habla sobre el génesis del nombre artístico de los cuatro de Liverpool, John Lennon da una explicación e inmediatamente después repiten la misma secuencia cinematográfica. Sugerencia y/o elipsis que nos lleva a pensar que Lennon tomó de la película de Benedek el nombre de la que sería la agrupación de música contemporánea más famosa de todos los tiempos. Es bien conocido que John admiraba a estrellas como James Dean y Marlon Brando, que influyeron en la juventud occidental de la posguerra. No es entonces descabellado pensar que Lennon vio The Wild One y llevó ese espíritu rebelde representado en pantalla al resto de la banda. Nos da pie entonces para (atrevernos a) reseñar uno de los mejores discos (hay varios) del cuarteto de Liverpool. Que los dioses nos perdonen pero la serendipia ha hablado.


Ficha técnica The Wild One. 1953. Director: László Benedek. Productor: Stanely Kramer. Guion: John Paxton y Ben Maddow. Historia: Frank Rooney. Música: Leith Stevens. Director de fotografía: Hal Mohr. Protagonizada por: Marlon Brando, Mary Murphy, Robert Keith, Lee Marvin. Stanley Kramer Pictures Corp, Columbia Pictures. EUA

Danos tu opinión