3.0 Serendipia (música)

3, 6, 9… los números son de Dios Reseña del disco Regions of Light and Sounds of God de Jim James

¿Puede el contenido sónico de un disco resonar con exactitud 6 años después de la primera vez que se escuchó a través de unos audífonos? ¿Es posible revivir los aspectos esenciales de las notas, letras y acordes en contraste con lo que sucedía entonces en la vida? Todo parece indicar que Regions of Light and Sounds of God (2013), primera placa en solitario de James Edward Olliges Jr. mejor conocido en la escena musical indie folkestadunidense como #JimJames (Louisville, 1978), logró ese objetivo.

Regions of Light and Sounds of God de Jim James / Foto: Pitchfork /

Un título tan espectacular (mente extenso) llama la atención, sí; y todavía más cuando se toma en cuenta que Jim, también frontman de la conocida banda My Morning Jacket, se tomó la libertad de escribir 9 piezas de alto calibre, que llenan los oídos cual torrente de savia pura al evitar inteligentemente la docilidad de la entonces industria musical alternativa devenida en indie (un tercer aire luego de aquellos furiosos noventas) y que comenzaba la segunda década del dos mil empujando fronteras líricas con el fin de revivir las viejas glorias del post rock, electro y alternativo del Y2K.

James, ajeno a esos avatares, centró su talento para crear una obra casi redonda.

Una escalera en forma de espiral que bien puede llevar a cualquiera, lo suficientemente receptivo, a niveles superiores o inferiores dependiendo del estado emocional en el que se encuentre. Pero visto como una estructura lineal y horizontal, cada uno de los tracks muestra la versatilidad en composición, arreglos, instrumentación, voz y letra del músico nacido en el estado de Kentucky.

Las primeras tres piezas, galantemente expuestas, son una declaración de intenciones de Jim hacia la modernidad y la tecnología que ya entonces nos atacaba por varios frentes. State of the Art (A.E.I.O.U) es la más política de todas, acentuando lo que hasta estos días es el pensamiento del cantautor acerca del inevitable avance del progreso, y lo expresa con letra inteligente al decir:

 I used the state of the art, technology, supposed to make for better living…are we better human beings?

Más político no se puede. La melodía se apoya en piano eléctrico, bajo, batería, riffs de guitarra eléctrica y unos discretos sintetizadores, como si quisiera recalcar la naturaleza evolutiva de la sociedad, que fue de lo orgánico a lo artificial. Incluso su voz vira hacia sonidos robóticos cuando dice 'Cause the power's goin' out, I think the power's goin' out.

Know till now y Dear one, segunda y tercera pieza respectivamente, siguen un camino similar.

Si se escucha con atención el segundo track, es posible comparar los beats y secuencias a las realizadas por Tame Impala en el Lonerism (2012), aunque sin el engullimiento psicodélico propio de la banda originaria de Perth, Australia.

Dear one, por su parte, se lanza al aire con las intenciones amorosas de un hombre que canta seguro líneas como Dear one, you always push the boundaries of my soul, with life and love we finally gained control. Una pieza dulce, antesala al conocido y famoso sonido folk de James.

Jim James / Foto: npr.org /

La segunda parte constituye propiamente el corazón de la placa discográfica. New Life, Exploding y Of the mother again resaltan por su sencillez, su color naturaleza y apego al sonido acústico que ha caracterizado casi toda la carrera musical de Jim. La primera, una balada in crescendo melancólicamente cantada los primeros dos minutos con remate al más puro estilo rock & roll, terminó por ser el sencillo más conocido de este álbum. Una solicitud bondadosa, introducción que parte en dos a cualquier alma sensible que se ha visto en una situación de invitar a quien verdaderamente se ama, a compartir los días y las noches: Hey, open the door, I want a new life. Hey, and here’s what’s more, I want a new life, a new life. Exploding, contrario a lo que indica su nombre, es casi como un epílogo a la anterior pieza, una canción instrumental hecha con guitarra acústica, eléctrica reverberante y atmósferas sintetizadas.

Lo que explota aquí es esa sensación de observarse finalmente elevado, amplio, reconocido en el otro, y lo hace apenas en dos minutos.

Of the mother again es un descanso, si nos apegamos a la figura de la escalera en espiral, un respiro místico del Jim más espiritual que repite el coro Oh destiny, to be seated at the right hand of the mother again.

Casi redondo, se menciona muy al principio de esta reseña pues al llegar a la tercera y última parte, a Jim le faltó “algo” para concretar su hazaña. Actress, una melodía bien construida con sección instrumental clásica se salva. Sin embargo, All is forgiven y God´s love to deliver se pierden en mantras que ni siquiera George Harrison se hubiera atrevido a componer cuando el trascendentalismo hacía de las suyas en su época más hippie. Aquí James intenta hilvanar una especie de himno metafísico dedicado al Hijo del Hombre: Son of man, was born in Bethlehem, called God. All us plan, same old hallway to man. Acompañado de instrumentos que parecen robados de algún Bar Mitzvá y de percusiones secas, la voz de Jim repite Oh lord, I pray that all is forgiven. La última pieza intenta propagarse al más allá a través de una oración, cosa que no funciona y que da fin a la experiencia sónica.

Regions of Light and Sounds of God es un gran disco, que se da el lujo de agregar dos piezas finales que intentan reafirmar lo que el título ya reitera y bien pueden exceptuarse e incluso ignorarse.

El primer trabajo en solitario de Jim James reúne lo necesario para entender a profundidad el alma musical de un hombre sensible y talentoso, que no tuvo miedo entonces de experimentar más allá del sonido emblema del country rocky americana, algo que lleva marcado hasta el tuétano pero que su olfato musical declaró casi innecesario en este álbum. Un disco que sorprendió a la crítica especializada en su momento, otorgándole las mejores posiciones cuando recién se estrenó. Una obra musical propia para los que buscan perderse en sus audífonos una larga noche de verano, imaginándose avanzar por una larga y sinuosa escalera en espiral.

¡SERENDIPIA!

El nombre del disco de #JimJames tiene su génesis en la espectacular novela gráfica titulada God´s Man del artista Lynd Ward, publicada en 1929. Pero dada la imposibilidad de obtener una copia de esa obra para su reseña, remitiremos nuestra atención a otra obra literaria que causó gran impacto a mediados de la década de los cincuenta y que en sus entrañas rinde culto a Ward, por haber sido éste la influencia para la realización de una de sus partes. Esa obra por reseñar, queridos lectores, es el poema Howl del beatnick padre Allen Ginsberg, y será hasta dentro de poco cuando puedan ustedes aullar a la luna cual animales urbanos y feroces.

Ficha técnica Regions of Light and Sounds of God. Jim James. 2013. Producido por Jim James. Label: ATO. Género: Indie rock, psychedelic rock. EUA.

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