La liga entre mierda

Hay un dicho muy conocido, el cual dice que la verdad no mata, pero incomoda. Y en este caso, no es la excepción. Flavio Azzaro, periodista argentino conocido por insultar al fútbol mexicano, volvió a atacar.

Flavio Azzaro/ Foto: Blake Futbolero /

Dijo que "en cada barrio bravo de México hay un Cuauhtémoc Blanco o un Hugo Sánchez, pero que los de la Federación prefieren ir por niños ricos o marketineros para que jueguen en la selección", y agregó que se le da más importancia al dinero que al fútbol, y cerró diciendo que la liga mexicana es una mierda.

Tal vez muchos no estén de acuerdo conmigo (o sí), pero creo que Azzaro tiene razón. Analicemos un poco a nuestro alrededor. Los clubes en México rara vez dan oportunidad a jóvenes surgidos de sus fuerzas básicas para que desarrollen su carrera.

Esto se debe principalmente a que les parece más redituable contratar a un jugador extranjero, o en su defecto, a un mexicano consolidado, para ocupar esa posición, que formar a un joven desde la cantera hasta que sube al primer equipo.

Y si nos comparamos con Argentina o Brasil, estamos muy abajo en cuanto a exportar jugadores al mercado europeo. Además, el precio elevado con el que los clubes mexicanos tasan a sus jugadores para que vayan a Europa tampoco ayuda. Sí, se ponen los intereses económicos por encima de los deportivos.

Es bien conocido que en nuestro país no se aplican los proyectos a largo plazo, mucho menos en el fútbol, y eso causa que aquellos chavos que han destacado en las reservas de los equipos, y que incluso han hecho lo mismo en selecciones menores, no logren dar ese salto de calidad jugando en los primeros equipos.

Resulta muy frustrante saber que no una, sino dos generaciones campeonas del mundo en la categoría sub-17 y una campeona olímpica no hayan sido aprovechadas para mejorar la calidad del fútbol mexicano. Y es que la mayoría de sus jugadores no han podido tener una carrera constante.

Carlos Vela / Foto: telemundodeportes /

Son escasos los ejemplos de futbolistas que han tenido notoriedad. Podemos mencionar a Carlos Vela, Giovanni Dos Santos, Héctor Moreno, Héctor Herrera, y paramos de contar. Ese es un lado de la moneda, pero en el otro lado tenemos a jugadores con un futuro prometedor, pero que por distintas razones no se lograron consolidar.

Están, por ejemplo, los casos de César Villaluz, quien tras destacar con Cruz Azul no pudo mantener su ritmo futbolístico y ahora se encuentra jugando en Guatemala; Julio Gómez, quien después de haber sido Balón de Oro en el Mundial sub-17 en 2011, no se consolidó en Pachuca y ahora juega con el Cruz Azul Hidalgo de la segunda división del fútbol mexicano; y Darvin Chávez, quien ahora juega en Finlandia tras formar parte del equipo que consiguió la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2012 y tener largos pasos por Atlas y Monterrey.

César Villaluz / Foto: marca /

Ciertamente hay jugadores mexicanos muy buenos que han destacado con sus equipos y que eso les ha permitido llegar a jugar en Europa. Tenemos al 'Chucky' Lozano, el ya mencionado Héctor Herrera, Andrés Guardado, y otros nombres más. Pero ninguno de ellos tiene esa letalidad en el área como la tenía Hugo Sánchez, o los regates y el descaro con el que jugaba Cuauhtémoc Blanco. A eso se refiere Flavio Azzaro.

Con el desprecio que tienen la mayoría de los clubes a las fuerzas básicas y la llegada de más extranjeros, aunado al hecho de que ya no existe el descenso, no me sorprende en lo absoluto que gente como Flavio Azzaro se la pase hablando mal del fútbol mexicano, diciendo que nuestra liga es una 'mierda'.

Aunque, por otro lado, le voy a dar la razón porque, siendo sinceros, no sólo la liga es una mierda, sino el fútbol mexicano en general. Es innegable que intereses de ciertos grupos controlan las decisiones más importantes en nuestro fútbol. Si pensamos que el que una empresa de telecomunicaciones imponga a un presidente está mal, ahora imagínense que esa misma empresa tome control de una federación de fútbol.

Yon de Luisa / Foto: Eleconomista /

Ya lo he dicho antes y lo seguiré diciendo hasta el cansancio: el día en que se pongan los intereses deportivos por encima de los económicos, el fútbol mexicano subirá de nivel. De otra forma, seguiremos estancados en la mediocridad, y los afectados serán los jugadores y los aficionados.

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