Problemas en el paraíso de Foxborough

Este año el reto más difícil para los Patriotas de Nueva Inglaterra no es ganar su sexto título de Super Bowl. Es, más bien, controlar los egos de las tres personas más importantes y poderosas de la organización: Robert Kraft, el dueño de la franquicia; Bill Belichick, el entrenador en jefe y gerente general; y Tom Brady, mariscal titular del equipo.

El 5 de enero salió una nota en ESPN, escrita por Seth Wickersham, en la que señalaba que ha habido tensión entre estos tres personajes a lo largo de la temporada por diversas cuestiones, entre ellas, la relación entre Brady y su entrenador personal, Alex Guerrero, y su influencia sobre éste; y el futuro de la franquicia en el momento en que Belichick o Brady (cualquiera de los dos, sino es que ambos al mismo tiempo) dejen el equipo.

Wickersham dijo que, durante un juego contra los Bills de Búfalo el 3 de diciembre, después de que Brady no logró completar un pase al receptor Brandin Cooks, quien se encontraba desmarcado y que significó el fin de la serie ofensiva de los Patriotas en el primer cuarto, el coordinador ofensivo Josh McDaniels le dijo que Cooks "estaba desmarcado", a lo que Brady contestó muy furioso "¡Ya entendí!".

Después de que Brady se disculpó con McDaniels, varios en el equipo sabían que la frustración de su mariscal no era contra el coordinador ofensivo, ni con Cooks, ni por el juego ante los Bills. Esa ira era resultado de discusiones muy duras y prolongadas con Belichick y Kraft.

Casi todos en Nueva Inglaterra señalan que Brady ha cambiado mucho desde que se relacionó con Guerrero, con quien había trabajado desde 2004, han impulsado un método de entrenamiento conocido como TB12 y han abierto centros de entrenamiento y rehabilitación, e incluso es padrino de uno de sus hijos.

Guerrero se unió al equipo en 2013 como consultor médico, en donde tenía acceso al campo de juego cuando los Patriotas jugaban en casa y también asistía a reuniones con el personal médico del equipo para discutir sobre lesiones e historial de jugadores. Pero en estas reuniones, según comentaban los preparadores físicos e incluso el propio Belichick, éste criticaba al personal sobre sus acciones y decisiones, además de que opinaba muy poco. Belichick eventualmente lo sacó de esas reuniones, y tiempo después, se le negaría el acceso al campo de juego en los juegos de local de los Patriotas y al uso de sus instalaciones.

Otra cuestión que ha estado en discusión durante este tiempo es sobre el futuro de la franquicia. ¿Quién, en su sano juicio, decide intercambian a dos mariscales jóvenes a otros equipos, sabiendo que a tu mariscal titular no le queda mucho tiempo para jugar antes de que se retire?

En septiembre, justo antes de comenzar la temporada, los Patriotas cortaron al tercer mariscal Jacoby Brissett y éste terminó firmando con los Potros de Indianápolis. Y el segundo mariscal Jimmy Garoppolo, quien era objeto de deseo de varios equipos en la temporada baja, fue intercambiado a media temporada a los 49es de San Francisco a cambio de una selección en la segunda ronda del Draft de 2018. Mientras, Brian Hoyer regresó al equipo como segundo mariscal, por debajo de Brady.

Esa misma nota describe que a Belichick no le gustó que le ordenaran intercambiar a Garoppolo, ya que en él veía el futuro de la franquicia. Ciertamente Brady no se sentía a gusto con Garoppolo como compañero, ya que lo miraba como una amenaza para su puesto, además de que Tom sentía que todavía le quedaba mucho tiempo por jugar. Esto lo reafirmó después de ganar los últimos dos Super Bowls en un lapso de tres años.

Jugadores y entrenadores han comentado que, debido a esa tensión presente entre Brady, Belichick y Kraft, sienten que ésta podría ser la última temporada en la que trabajen juntos los tres juntos. Inmediatamente después de que salió a la luz este reporte, Belichick dijo en conferencia de prensa que "el equipo se mantendrá unido mientras confíen entre ellos".

Para muchos aficionados de este equipo (entre ellos, un servidor), resulta preocupante que suceda esto. Si bien, todos sabemos que nada es para siempre y que lo bueno siempre tiene un fin, me da miedo pensar que todo lo conseguido por este equipo en un lapso de 16 años se termine de manera abrupta y por disputas internas.

No hay duda alguna de que los Patriotas han dejado su marca en la historia de la NFL, al construir una dinastía muy poderosa que ha conseguido en ese lapso de tiempo 5 anillos de Super Bowl en 7 apariciones con Belichick y Brady al mando, además de ser el equipo con más Super Bowls disputados (9). También han conseguido 15 títulos divisionales en 17 años desde 2001, y en ninguna de esas temporadas han tenido marca perdedora.

Este equipo pasó de ser un equipo mediano a ser uno de los más grandes (y también de los más amados y odiados) de la liga, y todo gracias a Bill Belichick, quien llegó en el año 2000, y a Tom Brady, quien tras ser seleccionado en la sexta ronda del Draft del mismo año que Belichick llegó, aprovechó la lesión del entonces mariscal Drew Bledsoe, y en su segundo año con la organización ganó su primer campeonato y comenzó la historia que la mayoría ya sabemos.

Y todo ese legado está en riesgo, así como su futuro. No sabemos exactamente cuánto oxígeno más le queda a Brady en el tanque, o cuánto aguantará Belichick antes de que decida finalmente retirarse. De lo que sí estoy seguro, así como varios aficionados, es de que hay incertidumbre sobre el futuro de Nueva Inglaterra en caso de que lleguen a faltar Belichick o Brady (o ambos).

Todavía es temprano para dar pronósticos sobre lo que pueda pasar, especialmente porque el equipo está en postemporada y en posibilidades de disputar un décimo Super Bowl y ganarlo por sexta ocasión, empatando a Pittsburgh. Pero esto nos deja una interrogante tanto a aficionados como a detractores: ¿Estamos viendo acaso el principio del fin de la era Brady-Belichick en Foxborough?

Danos tu opinión