Indios vuelven a Juárez con interrogantes


Los Indios de Ciudad Juárez volvieron a su realidad en Jiménez al perder la serie 2-1 ante los Rojos.

Los juegos fueron definidos en las entradas intermedias y los teporacas cojearon de la misma pata que les ha molestado en los últimos años, el relevo en el montículo.

En el primer juego Servando López lanzó una joya de 5 entradas con la misma cantidad de ceros en la pizarra. Sin embargo, la noche se vino abajo en la sexta entrada, cuando López abandonó el cerrito y comenzó el fiasco indígena. Al ingresar brazos nuevos las carreras de los Rojos comenzaron a pintarse en la quínela.

No importa quien haya sido, si Germán Catarino, Aarón Aguilar, Dagoberto Vargas o Julián Almeida; la tribu no puede confiar en que los relevistas tendrán buena actuación para salvar el juego.

El manager juarense, German Leyva, comentó que planeaba llevar más lanzadores a Jiménez, pero no pensó que la actuación sería de ese calibre. Los errores de mentalidad y actitud le costaron a la tribu dos derrotas y, de paso, el liderato general.

Algo que reconocer en el segundo juego es que el ídolo juarense Aarón Aguilar se fajó para mantener el score a favor de los teporacas, ganar el juego y, por si fuera poco, apuntarse su primer triunfo de la campaña.

Los Indios van a recibir a los Faraones de Casas Grandes, lideres generales de la justa, en el estadio Juárez Vive. El enfoque debe ser tornado a la loma para sacar la

serie y continuar con el buen paso.

El pitcheo es vital en el béisbol. Un buen lanzador, sin importar la entrada, contagia a todo el equipo a seguir un ritmo estelar. El ejemplo más claro es Clayton Kershaw en los Dodgers de Los Ángeles; cuando está en el cerrito, el resto de la novena hace buenas cosas en la defensa, porque es más fácil jugar de ese modo. La ofensiva, juega sin presión porque comprenden que no deben anotar 10 carreras para sacar un triunfo.

Lo más destacable ha sido la parte alta de la ofensiva. Omar Gómez está bateando como todo un viejo lobo de mar, José Torres ha sido vital para que Ricardo Torres tenga los números que ha puesto en las estadísticas. Plasencia es de los líderes del promedio de bateo y Aragonés encuentra la manera de embasarse. En realidad, la ofensiva indígena no tiene que temer.

La clave de la barrida de Ojinaga fue la confianza con la que salían todos los lanzadores. De ahí, los toletes retumbaron para anotar, porque la tribu se divertía, no se tenía la presión de tener que anotar.

Si se logra salir con una actitud ganadora, no hay quien frene a los Indios en este 2017.

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