Ganas si te suicidas


Si hablas con una persona mayor, de 50 años en adelante, seguramente te va a decir que la tecnología ha arruinado a las nuevas generaciones. Los aparatos electrónicos ya son parte de la vida diaria de muchas personas, algunas reclaman que ya no podrían vivir sin estas modernidades. Niños, adolescentes y adultos se han acostumbrado a estos lujos, desde los microondas a los Iphone y hasta las patinetas eléctricas. Pero como todo, tiene un pro y un contra. Con el Internet es más sencillo comunicarte con cualquier persona alrededor del mundo o encontrar cualquier información a la rapidez de un click, pero con esta abundancia de datos es imposible que no se deslicen juegos, videos o imágenes dañinas para la comunidad. Tal es el caso del nuevo juego que corre por las redes llamado “La Ballena Azul”.

Este tipo de juego maligno no es algo que solamente haya pasado en este año. Desde que YouTube empezó a viralizarse y muchos jóvenes querían ser estrellas de esta red social, empezaron los retos. Algunos completamente inofensivos como “píntate el cabe

llo de un color extraño” o “¿qué estoy oliendo?” hasta otros no tan sencillos como “the shocking game”.

The shocking game no es un juego actual, tiene años practicándose, pero como ahora puedes grabarte y hacerte famoso por YouTube; otra vez tomó fuerza a principios del 2016 y su popularidad llegó hasta mitades del mismo año. El juego de asfixia, como también es conocido, se basa en inducir a una persona a la inconciencia. Tu compañero debe asfixiarte hasta que llegues al desmayo, el reto está en no fallecer en el intento.

El juego de la asfixia puede causar graves complicaciones en los jóvenes que lo practican como pérdida de memoria, convulsiones, coma, problemas neurológicos o hasta la muerte.

Padres de familia y autoridades intentaron evitar que se siguiera practicando este juego con pláticas o castigos a quienes lo hicieran. No se sabe si fueron estas prácticas las cuales detuvieron esta moda o solamente se tornó aburrido al pasar el tiempo.

Hace, aproximadamente, dos o tres semanas, se viralizó un nuevo juego… “La Ballena Azul”. La diferencia de este juego al juego de la asfixia es que en este ganas si cometes un suicidio.


La ballena azul se popularizó en Rusia y ha llegado a América por medio de las redes sociales.

Una persona que se hace llamar Curador contacta por Facebook a la víctima, por medio de amenazas a su familia y a él, se le “obliga” a cumplir 50 retos. Conforme van avanzando se van haciendo más y más violentos y peligrosos.

Una de las reglas es que no le puedes comentar a nadie que estas dentro del juego, si lo haces o si dejas de cumplir algún reto, tomarán represalias contra las personas que estimas.

Entre los 50 retos están: cortarse con navajas distintos dibujos o números en la piel, sentarse a la orilla del techo de un edificio, ver películas de terror que el Curador te indique, un gran número de tareas secretas que el Curador te pone de acuerdo a tu estilo de vida y tu estabilidad emocional (esto no significa que tenga “piedad” por que tenga algún problema emocional o físico), te incita a superar tus peores miedos, varias formas de autoflagelación, jurar que estás totalmente comprometido a ser una ballena azul y el último reto es saltar de un edificio, ahorcarse, darse un tiro con un arma, etc. Cualquier forma con la que puedas acabar con tu vida.

El creador de este juego se llama Philipp Budeikin, quien hizo la ballena azul para limpiar la sociedad. Philipp se encuentra encerrado en una cárcel de Rusia.

Varios adolescentes han mandado cartas al gobierno ruso para la liberación de Philipp, porque aclaman que les ha ayudado a superar problemas y que él es un medio de salvación.

Ya se han conocido diversos casos de suicidios adolescentes por culpa de este juego. Muchas personas, incluyéndome, aún no entendemos el porqué los adolescentes creen en esto y realizan los retos hasta concluirlos.

Es imposible tener un filtro para evitar que este tipo de juegos lleguen a la pantalla de los jóvenes. Creo que el problema está en la confianza que le dan los padres de familia a sus hijos de poder hablar con ellos de los problemas que los acongojan. Porque una cosa es clara, el bullying afecta cada vez más a los adolescentes. El resultado de eso es que buscan ayuda en este tipo de aplicaciones o juegos, porque no tienen a donde más acudir.

También, la tecnología ha afectado la capacidad de razonamiento de las personas, ya no somos capaces de pensar por nosotros mismos sin la ayuda de un teléfono inteligente que nos diga las respuestas a nuestras dudas.

Esperemos que la ballena azul pase de moda como lo hizo el juego de la asfixia y que no vuelva a surgir.

En conclusión, la tecnología es una fuente de poder, pero ese poder en manos de gente “equivocada” puede llegar a causar grandes consecuencias como estas. No hay que depender de los aparatos electrónicos ni del Internet, utilizarlos como ayuda: si, pero no convertirlos en los titiriteros que jalan las cuerdas de nuestra vida.

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